En Contacto con Dios: Un Mensaje de Poder

Nos encontramos una vez más en este día de comienzo de mes, para estar, “En Contacto con Dios». Esperamos que todos nuestros hermanos y hermanas, como amigos, amigas y también simpatizantes del Templo Unción, puedan disfrutar del mensaje de la Palabra de Dios.

En estos tiempos de tantos conflictos, enfrentamientos, discusiones, peleas, divisiones en nuestra sociedad, nos preguntamos; ¿Cómo podemos cambiar el ambiente de nuestra, Nación, provincias, ciudades, pueblos?

Algunos dicen, dándoles trabajo a las personas, otros piensan, que tengan una buena educación, algunos creen que hay que mejorar la salud, tener una justicia justa, aumentando los sueldos, las jubilaciones, las  pensiones, los planes sociales.

Todo esto y mucho más son los reclamos que están haciendo en este tiempo. Mientras tanto vemos la pobreza, la angustia, la intolerancia, la discriminación, la violencia, el abuso de poder, las manipulaciones que se hacen con los más pobres y la liviandad con la que viven los ricos. Entonces nos preguntamos:

¿Cómo podemos cambiar el ambiente de cada ciudad o pueblo y Nación? Los reclamos, son en su mayoría justos, las necesidades son reales, las discusiones son verdaderas, pero algo tiene que pasar. ¿Y quiénes son los que puedan hacer posible la transformación que estamos esperando?

En la Biblia encontramos que cuando los discípulos llenos del Espíritu Santo, no podían hacer todo lo que el pueblo les reclamaba, nombraron a siete varones, que eran los encargados de atender las mesas, pero la condición era que debían ser, “de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría” (Hechos 6:3).

De esos siete se destacaron, Esteban, que fue lapidado, y Felipe, que en medio de la persecución aparece predicando en Samaria. Evidentemente tenía un carisma especial, pero lo era por el Espíritu Santo que estaba sobre él.

Allí entonces le predicaba a Cristo. Pero dice Hechos 8:6-8, que “la gente escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque muchos que tenían espíritus inmundos, salían estos dando grandes voces y muchos paralíticos  y cojos eran sanados”.

Evidentemente, la raíz en la que vivían en aquella ciudad, no era la más agradable. Pero algo ocurrió en el “oír y ver” (vs.6) de las personas, todo empezó a mejorar, porque las personas cambiaronn. Al producirse todos los milagros y haber escuchado el mensaje de Felipe, sus vidas se habrían sentido con algunas dificultades para saber explicar lo que les ocurría.

Pero nada fue necesario, el Espíritu Santo se encargó de cambiar el ambiente de aquella ciudad.  ¿De qué manera? Cuando vio que esa ciudad estaba en crisis, Felipe, tuvo la oportunidad de presentarle a Cristo.

Habían pasado diferentes necesidades físicas, pero deseaban ser satisfechos en el espíritu, pero eso lo puede lograr solo Dios. Déjame decirte que en nuestra tierra, Nación, ciudad o pueblos, están esperando que llegue un “Felipe”, para saber escuchar el evangelio de Cristo, y muchas vidas lleguen a Él por La Palabra de Dios.

Él tiene preparado un mensaje de Poder por medio del Espíritu Santo en este tiempo para cada vida. Por eso vemos que el ambiente de aquella ciudad, Samaria, donde nadie de los judíos querían entrar, fue transformado; vs. 8; “así que había gran gozo en aquella ciudad”.

Todos los que quisieron, recibieron de parte que Cristo el mensaje de Salvación.  En este tiempo, hay vidas que necesitan escuchar La Palabra de Dios y cada uno de nosotros, podemos ser los Felipes de esta hora. Bendiciones. Pastor: Raúl Osvaldo D’Emilio.