En Contacto con Dios: Levanten sus ojos y miren los campos

Estamos en un nuevo día, y saludamos a todos nuestros hermanos, hermanas, y seguidores del Templo Unción. Hace unos días hemos hablado de Booz y Rut. En aquel momento Noemí y Rut, llegaron a Belén, después de haber quedado viudas, pobres y sin recursos de supervivencias. Es allí donde Rut va al campo de Booz a juntar espigas en la época de la cosecha, como dice en Rut capítulo 1:22.

Pero en este día les quiero hablar de un ejemplo que utilizó Jesús con sus discípulos. Antes les diré, que muchos de nosotros, desperdiciamos las oportunidades que Dios nos da, para Bendecir a nuestros semejantes, cuando tenemos una posibilidad de trasmitirle nuestra fe a quien no conoce a Jesús.

Notamos en los evangelios, que el sentir de nuestro Señor Jesucristo fue que en donde se encontrara, siempre tenía o buscaba la posibilidad de hacer aquello que por medio de Su Padre le fue designado realizar. Cuando Jesús se encuentra con la mujer samaritana en Juan capítulo 4, en el pozo de Jacob, le pidió agua a ella, y la mujer se vio sorprendida de como un judío le pidiera agua. En ese momento los discípulos no estaban con Él. Se habían ido a comprar alimentos, posiblemente a la misma ciudad de la mujer, Sicar.

Al volver ellos, lo vieron hablando con la mujer y le dijeron a Jesús que coma y Él les respondió, en el vs.34; “Mi comida y mi bebida es hacer la voluntad del que me envió y que acabe su obra”, pero en el versículo siguiente les agrega, conociendo lo que ellos pensaban, parafraseamos el versículo 35; “¿Ustedes dice que faltan cuatro meses para cosecha? Pero yo les digo, levanten sus ojos y miren los campos, porque ya están listos para la cosecha”.

En este día, quiero volver a enfatizar en los campos. Pero veamos en este caso, el campo donde Dios nos instaló, el barrio, la ciudad, donde nos movemos y relacionamos, que nos parece imposible que Dios pueda hacer algo. Es el tiempo de recoger los frutos que quizás otros han sembrado, o nosotros mismos lo hemos hecho. Jesús nos dice, no dejemos pasar el tiempo, es hoy y ahora. Lo que Jesús habló con una persona luego se multiplicó en muchas vidas.

Primero porque vieron el cambio en la mujer y a través de la mujer, en todos los hombres que le pidieron a Jesús que se quede con ellos. Dejemos de mirarnos entre nosotros mismos, levantemos nuestros ojos y como dijo Jesús, “miren los campos”. Aquello que hizo por nosotros y en nosotros, se puede trasladar a otros con nuestras palabras y con nuestro testimonio.

Probablemente estamos entretenidos en cosas que nos desvían del verdadero propósito de Dios. Los discípulos por querer satisfacer sus necesidades personales, dejaron por un momento al maestro, pero este, no dejó de realizar la tarea que le fue encomendada, por más que sea una mujer y encima samaritana. “Levantemos nuestros ojos y miremos los campos”, a nuestro alrededor. Hay necesidades que satisfacer en medio de la sociedad que vivimos, y somos nosotros, los seguidores de Jesús hoy, que llevamos una palabra de aliento a una sociedad desesperanzada.

Y si en este día, hay alguien que lee o escucha este mensaje, y en algún momento ha sido sembrada La Palabra de Dios en sus corazones, es un buen momento para permitir que pueda desarrollarse y crecer en tu vida. Si todavía esto no ha sucedido, el Ministerio Evangelístico Unción Para La Ciudad, desea que recibas La Buena Semilla que es la Palabra de Dios,  a Cristo mismo en tu corazón, y podrás sentir el cambio y la trasformación que puede hacer Dios en tu vida, si se lo permites. Bendiciones. Pastor; Raúl Osvaldo D’Emilio