En Contacto con Dios: Sembradores y Segadores

— Pastor: Raúl Osvaldo D’Emilio —

Buenos días tengan todos nuestros lectores y/o escuchas del “Templo Unción”. Sean hermanos, hermanas, amigos, amigas, como así también simpatizantes que circunstancialmente reciben este mensaje. Nos encontramos una vez más, “En Contacto con Dios”, para meditar y tratar de poner en práctica lo que Su Palabra nos dice en este día. Es por eso que podemos decir que; “Todo Esfuerzo Tiene Su Resultado”.

Seguramente enfrentamos cada día, en las diferentes etapas de nuestras vidas, situaciones que no sabemos cómo se van a terminar. Pero lo más importante es que al comienzo, sepamos cómo vamos a terminar, hacia donde nos dirigimos, y en el transcurso del día, como del camino, tengamos la seguridad donde vamos a terminar. Eso requiere esfuerzo, compromiso, dedicación, continuidad y más, para alcanzar, no solo lo que nosotros queremos, sino mucho más, lo que Dios quiere de nuestras vidas. El Salmo 126:5 dice en RVR1960; “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán”. Este salmo fue escrito cuando los judíos volvían de la cautividad de Babilonia, después de los 70 años en el exilio. En este versículo encontramos, tres acciones importantes con el deseo de que aquel regreso de vuelta a su ciudad, sea fructífero.

  1. La primera acción es sembrar. Tener una actitud de dar lo que hemos recibido. Si sembramos, es porque primero alguien sembró La Semilla en nuestros corazones. Nos ha sido dada la semilla, no para guardarla sino para multiplicarla. Esa semilla es La Palabra de Dios que nos fue dada, para introducir en la tierra, (vidas) que puedan estar preparadas. Podemos encontrar, todo tipo de suelos, como la parábola del sembrador, (Mateo 13:1-9). Pero en la persistencia, puede dar el resultado esperado por el labrador.
  2. La segundo acción son las lágrimas: Las lágrimas como dijo Charles Spurgeón son “Las oraciones liquidas de los santos”. No es solamente sembrar, colocar las semillas en la tierra, sino regarlas. Esas oraciones con lágrimas ablandarán y abrirán las semillas, darán el resultado esperado y se multiplicará en muchas más plantas y semillas, como siembras que podemos realizar. Por eso nuestras oraciones deben ser constantes, continuas  y con el máximo esfuerzo de nuestra parte, para que encontremos vidas que la puedan recibir.
  3. La tercera acción es segar: El tiempo de la siega, es el tiempo de la cosecha. En muchos casos nos olvidamos de aquello que hemos plantado y lamentablemente por la falta de mantenimiento se vuelven plantas silvestres. Pero si anhelamos cosecha, debemos estar entusiasmados, esperando el resultado de nuestro esfuerzo. Dice en ese versículo 5; “con regocijo segaran”. Es ver lo producido por el esfuerzo realizado. Jesús dijo en Juan 4:35 en la NTV; “Ustedes conocen el dicho: “Hay cuatro meses entre la siembra y la cosecha”, pero yo les digo: despierten y miren a su alrededor, los campos ya están listos para la cosecha.

Por eso en este día, les invito a analizar este versículo solamente y ver qué actitud tomamos nosotros ante lo que hemos leído y podamos ser los sembradores y segadores que Dios está esperando. Saben una cosa, La Semilla ha sido plantada en nuestras vidas. La Palabra de Dios espera frutos de cada uno de nosotros, para que veamos a nuestros semejantes como Dios los ve, cambiados, transformados, fructíferos y con una vida llena de esperanza en Dios. Por tal motivo, es el deseo del “Ministerio Evangelístico Unción Para La Ciudad”, que nos animemos a cumplir la responsabilidad que Dios nos ha delegado, dándonos cuenta que los “campos ya están blancos para la cosecha”. Bendiciones.