En Contacto con Dios: Pescar en las Profundidades
— Pastor Raúl Osvaldo D’Emilio —
Compartimos en este día un nuevo tiempo, para estar “En Contacto con Dios”, con el deseo de que encontremos en nuestra relación personal con Él, el alimento diario que necesitamos cada momento.
Cuando vemos y escuchamos todo lo que pasa a nuestro alrededor, nos damos cuenta, cuanta superficialidad hay en la humanidad. Todas las conversaciones, informes, noticias y más, que se nos presentan, tienen que ver con las desventuras y bajezas del ser humano. Si valoráramos la capacidad que Dios ha dado a los hombres y a las mujeres, dejaríamos las miserias en las cuales nos vemos involucrados y ahondaríamos más en las profundidades, no solo de la mente, sino del alma y del espíritu, no para creernos superiores a los demás, sino para superarnos cada día a nosotros mismos. Esa es nuestra batalla diaria, sin embargo al darle lugar a quien desea vernos caídos, miserables o derrotados, nos dejan los peores resultados de nuestra vida, que si no reaccionamos a tiempo, difícilmente por nuestros medios podamos salir adelante.
En una oportunidad, se encontraban unos hombres, podríamos decir con el peor día de su vida. Cansados, agotados, impotentes, tristes, amargados y hasta agregamos, enojados con ellos mismos, estaban sin saber cómo ir a sus hogares con las manos vacías. Quizás esto es lo que les pasa a muchos de nuestros semejantes hoy en día. La falta de recursos, de trabajo, de posibilidad de llevar a su casa el alimento para su familia, cubrir todas sus necesidades, los llevan a cometer hechos que seguramente en otras condiciones no están dispuestos a realizar. No que estoy justificando lo que algunos realizan, sino que lamentablemente están los que entran en la desesperación que en momentos así, la mente del ser humano entra en desesperación y lamentablemente cometen delitos que después es difícil, pero no imposible volver atrás.
Estos hombres de los que mencionamos antes, según Lucas 5:1-11, volvían de trabajar toda la noche en el mar, sin resultados positivos, no habían pescado nada. Ese lago de Genesaret era también denominado el mar de Galilea. Jesús se acerca a una de las dos barcas, la de Simón, (luego Pedro) comienza a hablar a la multitud acerca de Dios seguramente, mientras los hombres lavaban sus redes. Me pregunto ¿porque lavaban sus redes si no habían pescado nada? Evidentemente se le había pegado la basura por la poca profundidad en las que se habían introducido. Y muchas veces nos pasa a nosotros, no profundizamos lo suficiente en Dios, que todo lo que anda dando vuelta en la naturaleza humana se nos pega y ensucian nuestras vidas, que nos impiden lograr los buenos resultados que debemos encontrar para capitalizar las riquezas que Dios tiene para nosotros.
Cuando Jesús termino de hablar, las redes estaban limpias. Así deben estar nuestras vidas para entonces lograr ser obedientes a la voz de Jesús. Él los vio, que los resultados no fueron los mejores, pero les dijo una frase que seguramente después de haber escuchado lo que les hablaba a la multitud, conmovió sus corazones. ¿Qué les dijo? “Tira a alta mar y echen las redes para pescar”. (vs. 4, Versión de la Biblia del Jubileo).
“Toda la noche hemos trabajado, y nada hemos pescado, más en tu Palabra echaré la red”
Probablemente conocedores de la pesca, no habían buscado en el lugar correcto, sino en la superficialidad, por eso sus redes estaban sucias. Si nuestras vidas son limpias por medio de Jesús, el resultado de nuestra pesca será en las profundidades donde no solo buscar más de Dios, sino de rescatar las vidas que necesitan ser traídas a Cristo para encontrarse con Él. Lo bueno que el accionar de Pedro, que reaccionó a la Palabra que había oído de Jesús mientras hablaba a la multitud fueron, “toda la noche hemos trabajado, y nada hemos pescado, más en tu Palabra echaré la red”.
Una red limpia que al entrar en las profundidades del mar se llenó, pero no solo Bendijo sus vidas sino las de aquellos que intuyeron que algo podía pasar, como Jacobo y Juan que serían quienes ocupaban la otra barca. Nuestro reaccionar a la Palabra de Jesús nos Bendice y podemos ser de Bendición para otros.
Imaginémonos el cambio de actitud que tuvieron esos hombres al volver a tierra. Pero ya les esperaba un emprendimiento mayor, “ser pescadores de hombres”. Dios nos enseña que así como nosotros un día hemos sido alcanzados por una red limpia y nos trajo a su camino, como a aquellos hombres, hoy somos nosotros quienes podemos ser utilizados por Dios.
Te animo en este día, a que limpiemos nuestras redes, nuestras vidas, para que al ministrar la Palabra de Dios, muchos sean atraídos a Él y seamos de Bendición para otros. Reflexiones sobre este pasaje Bíblico y el Espíritu Santo nos Potencie con su Presencia, porque hay muchos que se encuentran en las profundidades de la vida, desanimados, entristecidos, y necesitan salir a la Luz de la Presencia de Dios para encontrar Salvación.
La palabra pescador del griego quiere decir “pescar algo vivo”. Tenemos una red limpia que es nuestra vida a través de Su Palabra que puede ser muy efectiva si la sabemos utilizar. Así sea, traigamos a la Vida de Dios a quienes se encuentran vacíos, desanimados y con temores, y Dios hará la transformación que cada uno necesita. Dios te Bendice.
