En Contacto con Dios: Compartir lo que creemos
— Pastor Raúl Osvaldo D’Emilio —
Buenos días tengamos todos. Es el deseo del Ministerio Evangelístico Unción Para La Ciudad a quienes nos siguen por la red de Facebook del Templo Unción, como así también para con nuestros hermanos y hermanas, amigos y amigas que reciben por los diferentes grupos nuestros audios o escritos y a quienes cada uno crea necesaria con quien los quieran compartir.
Invitamos que alienten a otros a ser parte de nuestros devocionales, como así también de participar de las Reuniones Virtuales y Presenciales que anunciamos por este medio. Esto significa que no nos debemos guardar nada de lo que recibimos si esto ha sido de Bendición para nuestras vidas. Nos referimos a mensajes, reflexiones, predicaciones, canciones o reuniones que han sido importantes para nosotros y que han marcado un antes y un después en nuestros corazones.
Si nos guardamos lo que Dios ha hecho con nosotros y no lo compartimos con las personas indicadas, estamos siendo un poco egoístas, porque parece que consideramos que Dios es solo para nosotros, pero lo que no nos damos cuenta, es que Dios se quiere mover en otros a través de lo que ha hecho en cada uno de nosotros.
El egoísmo se remonta desde los tiempos de Adán y Eva, cuando pensaron en ellos, desobedeciendo a Dios y desearon aquello que no deberían tener, y que Dios se lo había dicho, sin embargo por escuchar la voz de la serpiente, se dejaron llevar y ahí perdieron todos sus privilegios. Fue en ese momento que se distanciaron de Dios y fueron echados del lugar donde Dios los había instalado. Y ese distanciamiento Dios lo quiso cerrar a través de la venida de Jesús al mundo, como Señor y Salvador. Por eso dice en el evangelio de Juan 1:11-12; “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio autoridad de ser hechos hijos de Dios”.
Cuando dice “A lo suyo vino….”. Significa que el mandato de parte de Dios, hacia Jesús fue restaurar la brecha que se había producido entre Su Pueblo con Dios, y que esa brecha o distanciamiento, fue producido por el alejamiento del hombre respecto de Dios. Y no porque Dios lo hubiese querido, sino que siempre le demostró como dice en la Biblia, que los invitó a que vuelvan a Él, pero Su Pueblo lo hacía por un rato, si, y después se alejaba por gran cantidad de tiempo. Hasta que se mantuvo en silencio por alrededor de 400 años, para luego enviar a Jesús a nacer en un pesebre.
Pero en el pasaje Bíblico, vemos que Dios no es egoísta, les dio la oportunidad de recibir a Jesús como Su Hijo, pero en su gran mayoría no lo hicieron. Pero Juan escribe versículo 12; “Pero a todos los que lo recibieron les dio autoridad de ser llamados Hijos de Dios”. La palabra egoísta, viene de ego, del “yo”, de pensar, nosotros en nosotros mismos, y todo para nosotros mismos, sin embargo Dios con el pasar de los años demostró que siempre pensó y aún sigue pensando en toda la humanidad, para que “todos aquellos que lo recibieron, a los que creen en su Nombre sean llamados hijos de Dios”.
Si Dios pensó en enviar a su Hijo, Su Hijo preparó a los discípulos para que sigan sus enseñanzas, predicando y enseñando Su Palabra, la cual llega hasta nuestros días. Es ahora que en este tiempo, “todos los que le recibieron… y los que creen en Su Nombre”, y esos somos nosotros, tengamos la responsabilidad de transmitir Su Palabra, todos, como lo hecho y lo han hecho con nosotros. Y aquellos que todavía no recibieron a Cristo como Señor y Salvador, tengan la oportunidad de hacerlo hoy…, y llegar a una congregación en la cual se predique al Cristo que no fue egoísta, como dice Pablo en; Filipenses 2:5-11 “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”.
Jesús por mandato de Dios Su Padre, hizo todo esto, primero porque no fue egoísta, y segundo lo hizo pensando en todos nosotros. Reflexionemos sobre esto y aprendamos el Amor que tiene el Padre, Dios, por medio de Jesucristo Su Hijo, que envió a Su Espíritu Santo, Ahora, deseando que todos volvamos a encontrarnos con Dios. Medita en esto y transfórmalo en acciones que demuestren que tu vida es una o uno de los que son “llamados hijos de Dios”. Bendiciones.
