En Contacto con Dios: Confiar y Esperar en Dios
— Pastor Raúl Osvaldo D’Emilio —
Buenos días a todos nuestros hermanos, hermanos, amigos, amigas y seguidores del “Templo Unción”. Nos encontramos en este día nuevamente “En Contacto con Dios”, he invitamos a que quienes reciban este escrito o audio, lo puedan compartir con aquellos que consideran que lo necesitan, recibiendo primero para sus vidas quienes lean o escuchen.
En este día, pregunto, ¿Algunas vez te has encontrado en un callejón sin salida? Algunas veces, cuando en mí caso me encontraba transitando con mi vehículo alguna ciudad, me ha pasado que por delante había una calle sin salida y debido a eso debí volver sobre mis pasos para retomar el camino correcto. ¿Nos hemos encontrado en algún momento desamparados y por tal razón, desprotegidos? ¿Te has caído en algún momento en un estado depresivo que te resulto difícil levantarte? ¿Estás en este tiempo desanimado, desprotegido, sin saber qué rumbo tomar?
Hoy te digo que Dios está dispuesto a sacarte de esa situación, está Su mano extendida para levantarte, y afirmar tu vida, darte la confianza, seguridad que solo Él te puede dar, pero no solo por un instante, sino constantemente, para desarrollar toda la capacidad que Dios te ha dado y que en este tiempo está cerrada, aprisionada en tu ser interior que no te deja crecer. Es ese callejón que te impiden volver al camino correcto, habiéndolo conocido o no todavía, pero si no lo has conocidos, este es un buen tiempo para ir o volver a Dios.
Al principio del Salmo 40, David reflexiona sobre un momento en que se sintió como si estuviera atrapado en un pozo, y no pudiera salir. Estaba tan desanimado y completamente impotente. Sólo había una cosa que David podía hacer: “esperar”. Cuanto nos cuesta a nosotros, porque somos impacientes. Dice: «Esperé pacientemente en el Señor…». (v. 1). Esperar es lo que más nos cuesta a todos, en un mundo que vive tan acelerado, nos dejamos llevar por todo lo que pasa a nuestro alrededor y es ahí cuando desbarrancamos y caemos en “el pozo de la desesperación”, que nos cuesta salir, y por nosotros solos no podemos levantarnos, necesitamos que alguien nos extienda una mano. En otras palabras, David no sólo esperó un rato, esperó… y esperó… y siguió esperando que Dios le responda, pero no llegó, al menos, no de inmediato.
Es probable que no sepamos, lo que es estar en las sandalias embarrados de David. Puede ser increíblemente frustrante. Clamas a Dios para que te rescate y te preguntas ¿por qué no viene en tu ayuda inmediata? Poco a poco nos cuesta aceptar la realidad de que Su tiempo no coincide con el nuestro. Es en estos momentos, cuando parece que el Señor nos ha dejado plantados, y nos sentimos huérfanos cuando debemos decidirnos a seguir confiando y aferrarnos a nuestra fe con cada fibra de nuestro ser.
Explicando la situación de David, un comentarista escribe: «La ayuda de Dios llega, no demasiado pronto, para que no conozcamos la bendición de confiar en la oscuridad, y no demasiado tarde, para que no conozcamos la miseria de confiar en vano». En su momento perfecto, el Señor sacó a David del barro y del fango. Una vez que sus pies pisaron tierra firme, David respiró aliviado y entonó un canto de alabanza (v.3, 4). Lo “sacó del pozo de la desesperación, puso sus pies sobre peña y enderezó sus pasos”.
En este día el “Ministerio Evangelístico Unción Para La Ciudad”, te invita a confiar y esperar en Dios, poniendo toda la fe en Él y como le dijo a Moisés en Éxodo 34:10; “Y Él contestó: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo; haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque será cosa tremenda la que yo haré contigo”. Es promesa de Dios. Dios te Bendiga en este día.

Gracias Pastor por la palabra Bendiciones.