En Contacto con Dios: Su Palabra es Perfecta
— Juan Nieto, Colaborador del Templo Unción —
Una vez más, juntos, vamos a estar en Contacto con Dios por medio de Unción para la Ciudad recibiendo la Palabra de Dios. Te invito a que podamos leer en la Biblia el Salmo 19:7-11 de la Nueva Versión Internacional.
Este Salmo 19 nos enseña la manera como Dios se da a conocer a toda la humanidad por medio de todo lo creado. Por medio de su Palabra. Por medio de Jesucristo. Así como David podía ver y reconocer a Dios, hoy tenemos la oportunidad de ver y reconocer a Dios si decidimos de corazón creer en él y nos disponemos a oir y a prestar atención a su Palabra. La Biblia es la Palabra de Dios. Es el mensaje escrito de Dios para toda la humanidad de generación en generación.
David usó una variedad de expresiones para referirse a La Palabra de Dios: Ley, testimonio, mandamiento, precepto. David también habla del valor y de lo importante que es la Palabra de Dios que nos muestra a toda la humanidad la necesidad del amor, del perdón, de la libertad, de la sanidad y de la esperanza que solo Dios nos da.
La Biblia es la Palabra de Dios. Es el mensaje escrito de Dios para toda la humanidad de generación en generación.
Dios es Perfecto. Y su Palabra es Perfecta. Es Viva y Eficaz. Es Fiel. Digna de Confianza. Nos da nueva vida. Nos da propósito. Nos da sabiduría. Nos da alegría al corazón. Son verdades que permanecen; que nos enseñan sobre la justicia; que producen fe; que nos dan Luz, Sanidad y Paz; que alimenta nuestro ser, cuerpo, alma y espíritu. Así podemos vivir fortalecidos cada día.
«Por ellas queda advertido tu siervo; quien las obedece recibe una gran recompensa». David reconoce que Dios lo aconseja, le avisa, le previene, lo enseña. Por la Palabra de Dios somos advertidos sobre los pecados a los que somos suceptibles. Sobre los peligros que no podemos ver ni apreciar. La obediencia es la gran recompensa, porque vivimos de la manera que Dios quiere y nos diseñó para que vivamos.
Te invito a que podamos orar juntos – Dios, Tú eres perfecto en amor, en gracia, en palabra, en perdón, en libertad. Al creer en ti y al obedecerte podemos vivir en tu propósito.
Nos despedimos recordando la palabra de Dios, que nos enseña «Dichosos, más bien, contestó Jesús, los que oyen la Palabra de Dios y la obedecen»
