En Contacto con Dios: Ser de Bendición al Cuerpo de Cristo
— Pastor: Raúl Osvaldo D’Emilio —
Buenos días, tengamos todos. Esperamos que nuestros hermanos, hermanas, amigos, amigas, como así también nuestros seguidores del Templo Unción, estén disfrutando de la nueva oportunidad que tenemos, aún a pesar de los inconvenientes que se puedan presentar, y una vez más estar ; “En Contacto con Dios”. Para compartir una reflexión que enriquezca nuestro ser interior y lo podamos manifestar en nuestras vivencias diarias.
En el capítulo 8 del libro de Romanos, Pablo nos habla de la vida del ser humano. Nos dice cómo se comporta en su naturaleza física, que es la de muchos, pero también como se debe comportar aquellos que sin dejar ni abandonar su cuerpo humano deben llegar a vivir una vida que fluya de su propio espíritu. Y esto no está separado el uno del otro, sino que justamente somos cuerpo, que es lo que se ve, alma, en el cual radican nuestras emociones, sentimientos, voluntades, pensamientos. Pero también somos espíritu, que es el que se comunica o debe comunicarse con Su Creador, que es Dios.
Por eso dice el Apóstol en Romanos 8, el versículo 1 y 2 (NVI); “Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de Él, la ley del Espíritu de Vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte”. Que maravillosa expresión de la que está hablando. No dice; Me va a librar, NO. Él ya me ha librado. Esto es lo que nosotros debemos declarar por fe en este tiempo. ´”Él me ha librado”. Claro que tenemos una condición. Nos dice el versículo 1, que para que esto ocurra; “debemos estar unidos a Cristo”. Esto quiere decir que debemos ser parte del Cuerpo de Cristo, estar integrados. Un miembro que está unido al cuerpo cumple una función. Es decir, tiene que estar activo. Si no lo está, se atrofia.
Cuando por mucho tiempo un cuerpo permanece inmóvil, para recuperar todo su potencial, debe de hacer rehabilitación, ejercitar el cuerpo o el miembro que haya sido afectado por alguna circunstancia. Pero siempre, siempre y siempre, debe estar y ser parte del cuerpo, porque los miembros del cuerpo se necesitan unos a otros. Y es allí, donde comienza a fortalecer sus músculos, tendones, articulaciones, ligamentos, huesos.
Te pregunto en este día; ¿Estás integrado al Cuerpo de Cristo que es La Iglesia? ¿Estás cumpliendo la función que corresponde o te ha sido asignada? ¿Estás sirviendo con toda la fuerza de tu ser interior? ¿El Espíritu Santo está fluyendo en tu vida para que seas de Bendición a los otros miembros? Cómo parte del Cuerpo que es La Iglesia, ¿estas lo suficientemente activo o necesitas rehabilitación? Recuerda esto; “…ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús…” (NVI). Si cumplimos esto es una promesa de parte de Dios.
En este día, el “Ministerio Evangelístico Unción Para La Ciudad”, te deja estas preguntas, para que meditemos en ellas, y podamos responderlas, pero también que activemos los talentos que Dios nos ha dado para ser de Bendición al Cuerpo de Cristo y a quienes deben incorporarse a La Iglesia mediante el buen testimonio de nuestras vidas. Deseamos, que pasemos todos, una buena jornada. Bendiciones.
