En Contacto con Dios: Acerquémonos a Nuestro Dios
— Pastor; Raúl Osvaldo D’Emilio —
Tengan todos nuestros hermanos y hermanas, amigos, amigas y seguidores del Templo Unción, muy buenos días. Hacemos una pausa en este momento, (cuando cada uno pueda), para estar; “En Contacto con Dios”. Reconociendo la importancia que es, para recibir una Palabra de Su Parte, que nos traiga esperanza, en una sociedad tan desesperanzada.
Estamos en tiempos que nos vivimos comparando los unos a los otros. Pasa dentro de la familia. Pasa en los barrios, nos vivimos comparando con los vecinos. Pasa entre las ciudades, las provincias, los países. Aun vivimos comparando a los gobernantes, cual es más bueno o más malo que los otros. Y qué decir de los que se postulan, son siempre mejores que sus adversarios, pero siempre el pueblo se encuentra en un callejón sin salida. Pero verdaderamente, ¿quién traerá la respuesta favorable que cada uno de nosotros necesitamos?
Esperamos de los hombres y mujeres, pero cada uno es limitado y no tienen muchas posibilidades por más esfuerzo que hagan. ¿Quién nos dará una respuesta verdadera, sino solo Dios? En el cántico de Moisés cuando cruzaron el Mar Rojo, dice en Éxodo 15:11; NVI “¿Quién, Señor, se te compara entre los dioses? ¿Quién se te compara en grandeza y santidad? Tú, hacedor de maravillas, nos impresionas con tus portentos”. ¿Por qué dice estas palabras entre tantas?
Los había sacado Dios de la esclavitud, y Moisés quiso reconocer Su Grandeza delante de todo el pueblo, pero no solo para que él se expresara y lo tuviera en cuenta, sino para que todo el pueblo reconozca quien era que lo había sacado de su peor momento en la vida y también le cantara a Dios. Quizás muchos de nosotros quisiéramos alentar a otros con nuestras palabras, pero no tenemos las mejores maneras, porque nosotros mismos vivimos desalentados.
Solo Dios por medio de Su Palabra nos da fuerzas en medio de las dificultades. Como dice Pablo en 2ª Corintios 7:6; NVI “Pero Dios, que consuela a los abatidos…”, a los humildes, a los débiles, a los que tienen diferentes tipos de dificultades. No es el “Bálsamo de Galaad”, (Jeremías 8:22), pero hay un Dios. No es el médico que puede solucionar tu enfermedad, sino el Creador, “el Señor que les devuelve la salud” (Éxodo 15:26). Es hermoso, como una dulce palabra de nuestro Señor, puede llegar tan profundamente a la vida de una persona dispuesta a recibirla, que la transforma completamente. Por lo tanto querido hermano/a, amigo/a o seguidor de nuestros escritos o audios, no necesitamos caer en desesperación, aunque esto pueda ocurrir.
Acerquémonos a nuestro Dios, que por medio de Su Espíritu Santo, que nos alienta, fortalece, Consuela, como dice en 2ª Corintios. Quizás en este momento estés buscando agua, porque te encuentras, seco, espiritualmente, con una sed interior que nadie te puede calmar. Por tal motivo te invito en este día, a través del “Ministerio Evangelístico Unción Para la Ciudad”, que vayas a Jesús, y como le dijo a la mujer samaritana, “…el que bebiere del agua que Yo le daré no volverá a tener sed jamás; sino que el agua que Yo le daré será en él una fuente de agua que salte para Vida Eterna”, (Juan 4:14). Solo Él es quien nos Consuela, Fortalece. Anima, Sana, Liberta y si le creemos, responde a cada una de nuestras necesidades. Por eso te decimos en este día, que tengas una buena jornada. Dios te Bendiga.
