En Contacto con Dios: Manifestar la Luz de la Presencia de Dios
Estamos una vez más “En Contacto con Dios” y también a través de “Unción Para La Ciudad”, dispuestos a comenzar un nuevo tiempo, donde Dios nos habla a nuestro espíritu. Hemos iniciado un nuevo mes, y este mes es muy particular, porque llegamos al último mes de año próximo a terminarlo.
Seguramente hemos atravesado distintas situaciones que nos habrán marcado en nuestras vidas. Muchas de ellas, por la pandemia que estamos atravesando, esperando salir pronto de ella, y otras por circunstancias personales que nos dieron un aliento de esperanza para superar las dificultades.
En algunos casos nos hemos preguntado «¿Dónde estaba Dios cuando más lo necesitaba?» En otros, «¿Cómo puede ser que esté pasando por estos problemas?». Déjame decirte que nadie está exento de los problemas, y todos estamos más disponibles a que las cosas nos vayan bien y no a las dificultades.
Jesús, enseñando a sus discípulos, no les pintaba todo color de rosa, sí les hacía ver los milagros que realizaba y que ellos deberían continuar realizando, pero también les remarcaba que iban a pasar por situaciones difíciles, pero que en medio de esas circunstancias que vivirían, Jesús les prometía que no los iba a abandonar.
Jesús les mostraba como el Poder de Dios se manifestaba a través de Su Vida, y que también lo haría en ellos y a través de ellos. Pero también tenía encuentros privados con sus alumnos para prepararlos en aquello que iba a suceder cuando Él, físicamente no esté con ellos. Y eso lo vemos en varias oportunidades, pero no los iba a dejar solos, sino que el Espíritu Santo que el Padre enviaría, (y que ya está con nosotros) los iba a respaldar, como también nos respalda a cada uno de nosotros.
En el capítulo 10 de Mateo, Jesús tiene uno de sus encuentros personales solo con sus discípulos, dándole una serie de instrucciones, por eso dice en el versículo 1: “Entonces llamando a sus discípulos, les dio autoridad…”.
Dentro de esas enseñanzas privadas, que cada uno podemos analizar, quisiera detenerme en una, Mateo 10:27 que dice; “Lo que digo en las tinieblas, díganlo en la luz, y lo que oís en el oído, proclámenlo desde la azotea”. Es allí en donde nosotros, que hemos recibido la Palabra de Dios, personalmente, en la intimidad, como los discípulos, la debemos manifestar públicamente con todos aquellos que tengamos oportunidad de hacerlo.
Es el tiempo de compartir las grandezas de Dios en nuestras vidas y a través de nuestras vidas
Es el tiempo de compartir las grandezas de Dios en nuestras vidas y a través de nuestras vidas. Dios no sólo alimenta nuestro espíritu para sentirnos fortalecidos, sino que además nos permite que lo podamos compartir con aquellos que nos rodean.
Cuando descendió el Espíritu Santo en la vida de los discípulos estaban en “El Aposento Alto”, una habitación como en el primer piso de la casa donde estaban, y aquello que recibieron en privado, en la intimidad de una habitación, seguramente Pedro, juntamente con los once, salieron a la “azotea”, y lo que recibieron en privado, lo manifestaron en la luz, públicamente, y ese día recibieron a Jesús como tres mil y fueron bautizados. Lo que recibieron, lo compartieron.
Este es el tiempo de manifestar en la luz
Este es el tiempo de manifestar en la luz, aquello como los discípulos recibieron en la oscuridad o en la intimidad. Seguramente, estamos pasando situaciones difíciles, en oscuridad, con preocupaciones, pero debemos manifestar la Luz de la Presencia de Dios a través del Espíritu Santo.
Como fueron respaldados los discípulos, también hoy, la Iglesia, tú y yo, seguimos siendo respaldados por el Poder de Dios y Su Espíritu Santo, que se manifestará en nuestras vidas, como en las vidas de los discípulos.
Por eso en este día nuevamente te digo: “Dios te Bendiga y te guarde. Dios haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia. Dios alce sobre ti su rostro y ponga en ti, Paz”.
