En Contacto con Dios: Jesús Restaura, no Condena
Buenos días tengan todas y todos, quienes puedan de leer o escuchar este mensaje que a través del “Ministerio Evangelístico Unción Para La Ciudad”, acercándonos, para estar una vez más, “En Contacto con Dios”.
Vivimos tiempos, en los cuales encontramos diferentes situaciones, que nos hacen reflexionar en medio de la sociedad que estamos inmersos. Hoy se conmemora, “El día Internacional de la mujer”, que fue instituido el 8 de marzo de 1975 por Naciones Unidas, debido a los reclamos que se venían haciendo desde principios del 1900, solicitando el derecho a la igualdad de las trabajadoras frente a los hombres. En este día, quisiera compartir, el pasaje Bíblico del Evangelio de Juan 8: 3-11, donde a Jesús le traen una mujer sorprendida en adulterio, y lo confrontan para saber cuál es la opinión de Él ante semejante hecho, ya que en la ley, Moisés mandó apedrear. Quienes la traen, son hombres, preparados para cumplir con lo que dice, pero no traen al hombre, que se encontraba en la misma condición que ella, y también debían hacerle lo mismo según la ley; Levítico 20:10; “Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos”. En estos tiempos seguimos viendo los diferentes hechos de violencia que se ejerce contra la mujer, discriminadas, maltratadas, sometidas, golpeadas, abusadas, asesinadas. Hoy no estamos muy lejos de lo que dice la ley, pero tampoco de lo que le dijeron aquellos hombres a Cristo. Hay muchos que cargan piedras, palos o armas, o que a través de sus palabras lastiman o matan a sus semejantes. Jesús confrontó a aquellos hombres con lo que tenían en sus manos, y hoy hace lo mismo con aquello que hay también en nuestro corazón. Puedes leer los pasajes de la Biblia citados, pero quiero detenerme en dos que menciona Jesús. Primero el versículo 7b; “El que de ustedes esté libre de pecado sea el primero en tirar la piedra sobre ella”. Ninguno de todos los hombres lo pudieron hacer, ya que, “mientras Jesús escribía en el suelo”, no sabemos que era, pero un pastor dijo que quizás, “estaba revelando todas las atrocidades que esos mismos hombres habían cometido”. La otra cita que compartimos es, vs 10-11, cuando Jesús; “Enderezándose, le pregunta a la mujer, ¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo; Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno, vete, y no peques más”.
En estos días nos pasamos acusándonos y condenándonos los unos a los otros, ya que creemos que todo lo que hacen los demás están equivocados, los únicos que saben todo, son los que están dispuestos a lanzar piedras, palos, armas, bombas, misiles, contra nuestros semejantes, sin evaluar el daño que se pueda producir. Jesús no vino a condenar, sino a restaurar a las personas en su relación con Dios. Como lo hizo con aquella mujer, no condenándola, también lo hace con nosotros hoy, lo que tenemos que hacer es, no volver a cometer los mismos errores que estamos cometiendo. Termino diciendo lo que dice el versículo 12 de Juan 8; Jesús les hablo, diciendo: “Yo soy la Luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Deseamos que Dios, por medio de Jesucristo, y Su Espíritu Santo, nos ayude a caminar en esa Luz, y como aquella mujer, podamos ser guiados a seguir Su Camino cada día. Espero que todos, mujeres y hombres, hombres y mujeres, podamos pasar un buen día, cada día y no solo por una fecha, sino siempre, tratando de estar en armonía los unos con los otros.
Bendiciones. Pastor Raúl Osvaldo D’Emilio.
