En Contacto con Dios: Día de Puertas Abiertas

Tengan todos, Buenos días. Compartimos una vez más, junto a todos nuestros hermanos y hermanas, amigos, amigas y simpatizantes del “Templo Unción”, la oportunidad de estar nuevamente, “En Contacto con Dios”, para reflexionar por medio de Su Palabra.

En este día, quisiera dejar la siguiente reflexión, basada en el libro de Hechos capítulo 16. Dios, cuando Pablo quería dirigirse a un lugar, le cambió los planes, y por medio de una visión, le indicó hacía donde debía ir. Versículo 9 dice; “vio en una visión de noche, que un varón macedonio le rogaba diciendo; Pasa a Macedonia y ayúdanos”. Pablo, junto con quienes le acompañaban fue obediente. Podríamos decir que no sabía el tampoco a donde iba, pero si sabía que Dios lo guiaba por medio del Espíritu Santo. Cuanto nos cuesta a nosotros, estar atentos a su voz, muchas veces somos quienes queremos tomar decisiones, que después, no dan resultado. ¿Qué le esperaba a Pablo en aquella zona? No lo sabía. No había una sinagoga donde ir a predicar, solamente encontró “un grupo de mujeres que se reunían a orar a la orilla de un rio”, vs. 13.

Ese lugar, fue la primera puerta para compartir lo que Dios había puesto en su corazón a aquellas mujeres. Pero no fue la única puerta. Resalta que había una de ellas que evidentemente sobresalía de las demás, vs. 14; “Lidia, vendedora de purpura, que adoraba a Dios. y mientras ella le estaba oyendo; el Señor abrió el corazón de ella”, segunda puerta. Que importante que fue La Palabra que compartió Pablo, que tocó el corazón de Lidia. Pero no solo eso, evidentemente fue tan importante para ella lo que dijo el Apóstol, que “fue bautizada, y su familia”, también el mensaje llegó a su casa, de tal manera que le dijo a Pablo; “Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entren en mi casa”, tercera puerta. ¿Cuál es la meditación para este día? Si nosotros estamos verdaderamente “En Contacto con Dios”, y somos obedientes a su voz y no tratamos de hacer lo que a nosotros nos parece, Él se encargará de que primero nosotros, nos encontremos en el lugar correcto, abramos nuestro corazón, como lo tenía Pablo, para saber escuchar Su voz, y seguir los pasos que nos indicará. Así como “el rio fue la primer puerta, para que Lidia abriera su corazón, la segunda puerta, Dios llegue y entre en una casa,  como en la de Lidia, la tercer puerta, donde no posó solo Pablo y quienes le acompañaban, sino que a través de ellos, entró por esa puerta la misma presencia de Dios por medio de Su Espíritu Santo. Es más, “Lidia los obligó a quedarse”. Si consideramos que lo necesitamos, pidamos en este tiempo que Dios hable a nuestras vidas, se quede con nosotros, pero también nosotros podamos permanecer con Él y en Él, aun a pesar de las circunstancias que nos toca atravesar.

Deseando que nosotros le invitemos a Cristo a permanecer en nuestros corazones, siempre, a través del “Ministerio Evangelístico Unción Para la Ciudad”, les deseo que tengan un día de “Puertas Abiertas”, para recibir lo que Dios tiene para cada una de nuestras vidas. Bendiciones. Pastor: Raúl Osvaldo D’Emilio.