En Contacto con Dios: Jesús nos enseña sobre la Oración

— Juan Nieto colaborador del Templo Unción —

Hemos comenzado esta nueva semana y lo hacemos estando “En Contacto con Dios” por medio de Unción para La Ciudad, recibiendo juntos La Palabra de Dios. Te invito a qué podamos leer en La Biblia el Evangelio de Lucas18:9-14 RV1960.

Jesús el Maestro nos enseña sobre la oración, recordamos que la oración es  hablar con Dios, es un dialogo entre nosotros su creación y nuestro Padre, el qué nos da la vida, Dios. Los judíos religiosos practicaban la oración 3 veces al día: a las 9 de la mañana, al mediodía y a las 3 de la tarde; se consideraba que la oración era más eficaz si se ofrecía en el templo.

Jesús nos presenta al fariseo y al publicano; el fariseo realmente no oraba a Dios; la verdadera oración se dirige solamente a Dios; el fariseo iba a informar a Dios de lo bueno que era; el publicano se quedaba al final, no se atrevía a levantar sus ojos a Dios, su humillo ante Dios pidiendo misericordia, fue esa oración surgida de un corazón quebrantado y avergonzado de sí mismo, la que fue aceptada antes por Dios.

La oración es  hablar con Dios, es un dialogo entre nosotros su creación y nuestro Padre

David expreso en el Salmo 51:17 lo siguiente “PARA TI, LA MEJOR OFRENDA ES LA HUMILDAD.TÚ MI DIOS, NO DESPRECIAS A QUIÉN CON SINCERIDAD SE HUMILLA Y SE ARREPIENTE.»

Recordamos que somos parte de la humanidad. Que el orgullo, la autosuficiencia, la apariencia, el pecado nos distancia de Dios; Jesús el Hijo de Dios es quién nos permite y nos ayuda a reconocer nuestra necesidad de acercarnos, de conocer y de vivir en el propósito y en la voluntad de Dios. La parábola nos enseña a simplemente orar en cuerpo, alma y espíritu: “DIOS SÉ PROPICIO A MÍ, PECADOR”. “Dios ten misericordia de este pecador que soy yo“.

Te invito a que podamos orar juntos- Jesús gracias por enseñarnos sobre la oración y cuál es la manera correcta de presentarla, con un corazón humillado y quebrantado.

Nos despedimos recordando La Palabra de Dios que nos enseña: “PARA TI, LA MEJOR OFRENDA ES LA HUMILDAD. TÚ MI DIOS, NO DESPRECIAS A QUIÉN CON SINCERIDAD SE HUMILLA Y SE ARREPIENTE”