En Contacto Con Dios: En Cristo hay Perdón
— Pastor Raúl Osvaldo D’Emilio —
Buenos días, tengan todos nuestros hermanos y hermanas como así también quienes tienen la oportunidad de leer estas líneas. Uno de los pasajes más difíciles que puede haber escrito una persona, y que quede gravado por siglos en la Biblia, es el reconocimiento de su grave error, más bien llamado en la Biblia su pecado. Creo que la mayoría de nosotros, lo que haríamos sería ocultar la falta que hemos cometido para que nadie se dé cuenta, y hacer pasar como que nada tuvimos que ver con la gravedad de lo que ha sucedido.
Es muy normal que todos nosotros demos gracias a Dios por algún tipo de milagro, por la respuesta a una oración, por habernos librado de algo malo; pero a la mayoría se nos olvida que el milagro más grande que el Señor ha hecho es nuestras vidas, es el milagro de la salvación, el del perdón de pecados.
Veamos en este día el Salmo 51, el cual se escribió a causa del pecado de David con Betsabé (2 Samuel 11 y 12). Después de ser confrontado por el profeta Natán, en la cual David mismo da sentencia diciendo a Natán, de acuerdo a un hombre rico que le robó su única oveja a un hombre pobre, realizando la comparación entre su fiel servidor Urías y su esposa, simbolizando la oveja, hace este dictamen; “el que ha hecho eso que pague cuatro ovejas por la que le robó y por no haber tenido compasión”. (Me hace recordar a la declaración de Zaqueo delante de Jesús; “Si a alguno he estafado se lo devuelvo cuadriplicado” Lucas 19:8). David se levantaba en ese momento como un enérgico defensor de la moral, pero sabía que estaba ocultando lo que había hecho él mismo. (2ª Samuel 12:6) Entonces Natán le dijo: “Tú eres ese hombre”. (vs. 7) (NTV).
El milagro más grande que el Señor ha hecho es nuestras vidas, es el milagro de la salvación, el del perdón de pecados.
Muchos de nosotros, queremos tapar nuestros errores u horrores, o sino justificarnos por qué causa lo cometimos, para que otros consideren que hicimos bien en hacerlo y que no teníamos otra opción. Pero a raíz de su error, en el cual cuando el cometió el pecado, había pasado un año, pero vemos que fue muy valiente el profeta Natán de decirle al rey el pecado cometido. David, por la autoridad que tenía podía haberlo negado, podía haber hecho matar a Natán, sin embargo lo reconoció, y es allí donde nace el Salmo 51.
Solamente los invito a leer los pasajes mencionados, y permitir que La Palabra de Dios, nos hable a cada uno, en lo personal, y no imaginar que fue escrito para alguien en particular. Así como David reconoció su pecado y fue perdonado por Dios. Podamos nosotros reconocer los propios y Dios tendrá misericordia de cada uno de nosotros si lo hacemos de corazón. Como dijera Mathew Henry: “Él mismo había sido transgresor y, por eso, podía hablar a los transgresores de su propia experiencia”. John Newton, el autor del himno “Sublime Gracia” y quien fuera en su juventud capitán de un barco que transportaba esclavos dijo antes de morir: “Mi memoria casi se ha ido, pero recuerdo dos cosas: que soy un gran pecador, y que Cristo es un gran Salvador.” Recordemos: En Cristo hay perdón suficiente para un gran pecador como cada uno de nosotros.
