En Contacto con Dios: El ejemplo de David
— Pastor Raúl Osvaldo D’Emilio —
A todos los participantes del Facebook del “Templo Unción”, Tengamos una buena jornada en este día y cada día.
Si bien estamos en una época del año en la cual ya hemos pasado más de la mitad, se vienen días en los cuales tenemos que tomar decisiones por medio de las cuales repercutirán ampliamente en nuestra sociedad. Vemos por los diferentes medios de comunicación, como ya se ha empezado la campaña política en la cual nos veremos envueltos en la necesidad de elegir por medio del voto popular. Además notamos, como los postulados y quienes les respaldan comienzan a publicitar las imágenes de quienes se presentaran por las diferentes facciones a ocupar bancas por las que quieren competir. Será para senadores en algunas provincias, diputados y/o concejales en otras. Todos buscaran ganar un lugar para posicionarse en las Cámaras, Nacionales, Provinciales o Municipales. No conocemos a todos, solamente a algunos que son los más visibles. Tampoco sabemos con certeza, como siempre ocurre, que todo lo que prometen lo puedan llegar a cumplir. Eso genera cierta incertidumbre en la mayoría de los ciudadanos. Qué difícil es ponerse de acuerdo cuando muchos son los que eligen a unos pocos. Pero qué fácil es cuando UNO es quien elige a quien o quienes consideran que serán Su Representante.
En los tiempos de Samuel, nos relata la Biblia que Saúl había sido elegido por Dios para ser rey sobre Israel, pero no se comportó como Él quiso. Es entonces que es destituido, y Dios le dice a Samuel que no llore más por Saúl. En 1ª Samuel 16:1, también le dice “Lleva un cuerno de aceite, y ven, y te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto rey”, Samuel no sabía quién sería el rey, pero Dios ya lo había decidido.
Siendo casi un niño, muchos tuvieron que aprender de David, no por quien era el, sino porque, en quien confiaba él.
Muchos fueron los postulados, pero Dios eligió al menos pensado. ¿Por qué? Porque a pesar de ser el más chico, olvidado por su padre, pero no olvidado por Dios, era el que, cuidando las ovejas de su padre, tenía más comunión con Dios. Los hermanos quizás eran más fuertes físicamente, pero él era más fuerte espiritualmente. Los hermanos mayores pertenecían al ejército de Saúl, pero se escondieron con todo el ejército por temor a Goliat. David era el que tenía menos condiciones físicas, pero el más preparado espiritualmente, a tal punto que no necesitó ni de la armadura que le proporcionó Saúl, solamente enfrentó al gigante con su honda y cinco piedras. Siendo casi un niño, muchos tuvieron que aprender de David, no por quien era el, sino porque, en quien confiaba él.
Hoy en día podemos tener diferentes posibilidades, como también diferentes habilidades, pero solas no son suficientes. Así como Dios desecho a los hermanos de David, porque Samuel miraba su exterior, eligió a David porque Dios miró su corazón. 1ª Samuel 16:7; “Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón”.
Quizás en este tiempo Dios quiere elegir a los David de esta hora. ¿Qué estamos haciendo? Para los hermanos de David, lo que este hacía les parecía un trabajo denigrante, “cuidaba las ovejas de su padre”. Sin embargo, aunque olvidado y menospreciado por los hombres, Dios lo tuvo en cuenta, porque el trabajo que hacía, lo hacía bien. Encarguémonos de hacer bien aquello que nos fue delegado por Dios, aunque trabajemos para los hombres y Dios nos pondrá en los lugares que Él considere más importante. Lectura Bíblica; 1ª Samuel 16:1-13.
