En Contacto con Dios: Dios quiere habitar en nuestras vidas
— Juan Nieto colaborador del Templo Unción —
Una nueva oportunidad tenemos de estar “En Contacto con Dios” por medio de Unción para La Ciudad recibiendo juntos La Palabra de Dios. Te invito a que podamos leer en La Biblia el Salmo 132:13-18 NVI.
Al leer todo este Salmo 132 somos enseñados que una vida como David confiaba en Dios y en sus Promesas; la Fe de David fue creciendo día a día; también este Salmo 132 está relacionado con el 2 libro de Samuel 7, donde se menciona el deseo del corazón de David, de construir una casa para Dios. Las promesas de Dios para David se cumplen en Jesucristo; las promesas de Dios para nuestra vida, familia y descendencia se cumplen en Jesucristo, “TODAS LAS PROMESAS QUE HA HECHO DIOS SON SÍ EN CRISTO; ASÍ QUE POR MEDIO DE CRISTO RESPONDEMOS AMÉN PARA LA GLORIA DE DIOS”, como lo enseña 2 de Corintios 1:20. El mayor deseo del corazón de David, su mayor pasión es Dios mismo, es su Presencia morando en su vida; esto permitiría la salvación, la bendición, los beneficios de Dios para cada familia y para la nación.
El deseo y la elección de Dios es habitar en nuestras vidas, hoy es el día, hoy es el tiempo
“EL SEÑOR HA ESCOGIDO A SIÓN” Sión es Jerusalén y la tierra de Israel; la elección de Dios de morar no está limitada solo a lo que estamos mencionado. Hoy Dios elige morar, dar descanso, bendecir, vestirnos de Salvación, encender despertar nuestra vida, protegernos de todo mal, si decidimos abrir nuestro corazón, humillarnos, creer, obedecer y vivir confiando en Dios y en sus Promesas. Tenemos tiempo para estar con la familia, tiempo parar estudiar, tiempo para trabajar, tiempo para descansar; el deseo y la elección de Dios es habitar en nuestras vidas, hoy es el día, hoy es el tiempo, la decisión es personal, ¿yo decido por Dios y tú que decides?
Te invito a que podamos orar juntos – Gracias Dios porque Tú sigues buscando y eligiendo vidas y familias donde morar, donde dar descanso, salvación, bendición, provisión, protección y esperanza. Hoy eres bienvenido a mi vida y familia.
Nos despedimos recordando La Palabra de Dios que nos enseña “QUE EL SEÑOR TE BENDIGA DESDE SIÓN, Y VEAS LA PROSPERIDAD DE JERUSALÉN TODOS LOS DÍAS DE TU VIDA.”
