En Contacto Con Dios: Demostrar el Amor de Dios
— Pastor Raúl Osvaldo D’Emilio —
Buenos días, Buenas tardes, Buenas noches, a todos nuestros hermanos y hermanas, amigos y amigas del “Templo Unción”, volvemos a estar, “En Contacto con Dios”.
En tiempos de tantos desvalores y desavenencias, diferencias, opiniones enfrentadas y hasta en algunos casos diciendo lo mismo pero de manera parecida, que no llegamos a ponernos de acuerdo, nos fallamos los unos a los otros y somos todos los que perdemos y se ve perjudicada no solo nosotros, sino nuestra sociedad que se ve sin un rumbo fijo, confundida, que no nos ayudamos en nada y nos vemos todos complicados a futuro. El libro de Oseas, nos habla de que Dios le mandó al profeta a unirse a una mujer adúltera, que le iba a fallar y quería que el sienta como Dios mismo se encontraba con su pueblo cuando iba tras dioses ajenos.
Dios nos sigue amando
A pesar del abandono de Israel, en el capítulo 3, Dios tiene la esperanza de que su pueblo volverá, “en el fin de los días” (vs. 5). Por eso Dios le dice en el vs. 1: “Ve, ama a una mujer amada de su compañero”. Le está diciendo, así es mi pueblo, que va tras dioses ajenos, pero a pesar de todo “Dios ama a su pueblo”, Dios ama a sus hijos, Dios nos ama. Dios tiene la esperanza que a pesar de andar por caminos escabrosos, Dios nos sigue amando, Dios lo manifestó en Jesucristo, y espera que aquellos que se han alejado vuelvan a sentir el Amor con el que Dios nos ha amado y a aquellos que se sienten amados, sean un canal de Bendición y también no se conformen con lo que han obtenido, sino que ayuden a que quienes habiéndose alejado, enfriado y a quienes no le conocen, sientan la expresión y la manifestación del amor de Dios en este tiempo. Hay muchos que andan deambulando sin un rumbo fijo, un camino indefinido. Como hemos dicho hace unos días: Jesús dijo: “El Hijo del Hombre, vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc. 19:10).
Si entendiéramos el verdadero mensaje del Amor de Dios a través de la Cruz en Jesucristo, muchos volverían corriendo a abrazar al Padre, como lo hizo el hijo pródigo, cuando perdió todo lo que tenía y reconoció “que en la casa de mi Padre hay abundancia de pan…” (Lc. 15:17). Así como el Padre esperó a su hijo, nos está esperando con su Grande Amor a todos los que se han alejado, pero también a todos los que no le conocen. Por eso decimos como le dijo Dios a Oseas: “Vé, ama…”. Vé, Ama a pesar de las dificultades, Vé, Ama, a pesar de las diferencias, Vé, Ama, a pesar de la traición, Vé, Ama, a pesar de los inconvenientes que encuentres para hacerlo, porque así como el Padre nos Amó en Cristo, nosotros podemos amar a quienes no se sienten amados, y podemos amar a aquellos que nos han menospreciados, porque dice Dios: “Después volverán los hijos de Israel, (aquellos que se habían alejado o no conocido), y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y temerán a Jehová y a su bondad, (a su Amor) en el fin de los días” vs. 5).
Medita en este capítulo 3 de Oseas, porque el precio ya fue pagado y nuestra vida para Dios vale mucho y su Amor para con nosotros lo demuestra cada día. Así podamos hacerlo nosotros, para con nuestros semejantes y podamos ser los mensajeros del Amor de Dios en estos días.
