En Contacto Con Dios: Clamar a Dios en oración
— Juan Nieto colaborador del Templo Unción —
Ahora tenemos la oportunidad de estar “En Contacto con Dios” por medio de Unción para La Ciudad recibiendo juntos La Palabra de Dios. Te invito a que podamos leer en La Biblia el salmo 61:1-8 RV 1960.
Recordamos la oración es la manera de buscar y llamar a Dios, en una actitud de humildad y sinceridad de corazón, es un dialogo personal que nos une a Él.
“Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando termino, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos”, en La Biblia encontramos la enseñanza para aprender a orar.
Este Salmo 61 es una oración de David, que más allá de las dificultades que estaba enfrentando, clamó a Dios en oración y esperó confiado en la protección de Dios, “los grandes triunfos de la Fe son conseguidos en medio de las pruebas más difíciles” escribió Spurgeon, David nunca se dio por vencido y nos enseña «Clamaré a Ti», oró a Dios.
“Cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo”; desmayar es perder el ánimo, el valor, las fuerzas, el sentido o el conocimiento momentáneamente; Dios nos ayuda, nos lleva a la Roca que es Cristo, es el lugar suficientemente fuerte para permanecer, es un lugar de estabilidad y de seguridad, es el lugar superior a nuestra sabiduría, a nuestro aguante y a nuestra habilidad; Cristo la Roca nuestro refugio, nuestra protección.
Por la Fe somos conscientes de la misma Presencia de Dios que nos cubre como un escudo
Por la Fe somos conscientes de la misma Presencia de Dios que nos cubre como un escudo, que nos da esperanza, que nos libra de todo mal, que nos da valor, ánimo y fuerza.
Dios es quien hoy sigue cuidando nuestra vida, nuestra familia, el barrio, la ciudad, la nación, en respuesta a cada oración qué le presentamos de corazón, en humildad y en fe. Dios le dio a David un lugar de autoridad sobre todo su pueblo, como autoridad David de manera confiada esperaba la bendición de Dios sobre su reino; porque él reconocía que Dios cumple sus promesas.
Por la fe en Jesucristo tenemos un lugar de autoridad como hijos e hijas de Dios, somos parte de su pueblo, sus promesas y su bendición son reales hoy. David comenzó este Salmo 61 clamando a Dios y lo termina diciendo “Así cantaré a tú nombre para siempre, pagando mis votos cada día”, él reconocía que debía darle las gracias y honrar a Dios cada día y siempre; “Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos, cumple lo que prometes” nos enseña Eclesiastés 5:4.
Te invito a que podamos orar juntos: Gracias Dios por tú Palabra qué nos enseña a orar; gracias por llevarnos a la Roca, por llevarnos a Cristo.
Nos despedimos recordando La Palabra de Dios que nos enseña “CLAMARÉ A TI, CUANDO MI CORAZÓN DESMAYARE.LLÉVAME A LA ROCA QUE ES MÁS ALTA QUÉ YO”.
