En Contacto con Dios: transmitir el Amor de Dios

Buenos días a todos nuestros hermanos, hermanas, amigos, amigas y seguidores del Templo Unción. Nos encontramos en una nueva oportunidad para estar, “En Contacto con Dios”, algo que como hemos dicho muchas veces, debe ser constante y continuo de nuestra parte cada día, así poder alimentar nuestro espíritu, cosa que no quede vacío de Dios, porque de lo contrario, lo ocuparan elementos que dañen nuestro ser, cuerpo, alma y espíritu.

Uno o dos de los temas que escuchamos en estos días, es respecto del “Odio” y el “Amor”. Dos sentimientos opuestos entre sí, que genera en las personas reacciones diferentes. Se conoce como odio a la antipatía o aversión hacia alguna cosa o persona cuyo mal se desea. El Amor, sin embargo como dice 1ª Corintios 13:8ª; “El amor nunca deja de ser”.

Encontramos desde el comienzo, que Dios después de la creación del mundo, les dio al hombre y a la mujer la autoridad de “señorear” sobre todas las cosas. O sea, por Amor, todo lo creado le fue dado para que el ser humano lo administrara de la mejor manera. Sin embargo por escuchar la voz de la serpiente, desobedecieron, comiendo del fruto prohibido y como consecuencia hubo una ruptura entre Dios y ese hombre Adán y esa mujer Eva. Como resultado perdieron los privilegios que tenían y fueron echados del Huerto del Edén.

Pero las mayores consecuencias las vivieron sus hijos, Caín y Abel. El primero un labrador de la tierra y el segundo un pastor de ovejas. Cuando tuvieron que presentar ofrendas, Caín “tomo del fruto de la tierra”, (es decir no se fijó si era lo mejor, ni tampoco le intereso eso), pero Abel, su hermano menor, trajo de lo mejor de sus ovejas para ofrecer a Dios su ofrenda. “Y Dios vio con agrado a Abel y a su ofrenda” (Génesis 4:1-8).

Ya desde un comienzo, vemos el sentimiento de Odio que se fue inculcando en las personas, por rivalidades, celos, envidias, pleitos, enfrentamientos que llegan hasta nuestros días y que lamentablemente trae tanto mal a nuestra sociedad.

Pero hubo un momento en que entre tantas idas y vueltas, que Dios se propuso hacer algo para que termine ese enfrentamiento entre las personas, familias, sociedades, países, ¿y qué hizo? Envió a su propio Hijo Jesucristo, como dice Juan 3:16; “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su único Hijo, para que todo aquel que en el crea no se pierda, más tenga vida eterna”.

Solamente el Amor de Dios en la persona de Su Hijo Jesús, puede revertir todo enfrentamiento entre los seres humanos. Para que esto suceda, debemos transmitir el Amor de Dios, viviéndolo primero cada uno de nosotros en nuestros corazones, para que esa división que hay en nuestra sociedad, pueda restaurarse y en lo que dependa de nosotros, podamos ayudar a mejorar la humanidad, mejorando primero nosotros.

En tal sentido oramos, a través del “Ministerio Evangelístico Unción Para La Ciudad”, para que todo aquello que se está elaborando para mal en los corazones de las personas, sea trasformado por el Poder de Dios, y podamos vivir en una sociedad más justa y con buenas intenciones los unos para con los otros. Recuerda, Jesús venció en la cruz, por Amor a todos nosotros. Bendiciones. Pastor, Raúl Osvaldo D’Emilio.