En Contacto con Dios: Tener un trato personal con Dios

— Pastor Raúl Osvaldo D’Emilio —

Una vez más, por este medio, saludamos a todos nuestros hermanos y hermanas, amigos y amigas, de Facebook del Templo Unción. Como cada semana lo hacemos, les dejamos una lectura, para que podamos reflexionar todos a la Luz de la Biblia, y encontrar en ella, respuestas a nuestros interrogantes, si los tuviéramos, o certezas que fundamente nuestra fe en Dios.

Hoy leemos todo el capítulo 4 de Romanos. Allí el apóstol Pablo nos hace una semblanza de Abraham y menciona también a David. Pero en el mismo capítulo 4, dice varias veces respecto de Abraham: “Le fue contado por Justicia”. En aquel tiempo, Dios no hacía nada, sino se lo decía a Abraham primero. No que le pedía permiso Dios, no. Sino que compartía con Abraham aquellas decisiones que iba a tomar, como lo vemos en Génesis 18:17, ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer?

Realmente, podemos ver el trato personal que tenía Dios con el primer patriarca, y como conversaba con él. Por eso volviendo al primer pasaje que mencionamos de Romanos 4, resalta Pablo, el trato personal que Dios tenía con él. ¿Lograremos alguno de nosotros, acercarnos a tener una relación similar, parecida o igual? No solo lo vemos en Abraham, podemos referirnos a Jacob e Isaac, pero también a Moisés, Josué, David, y cuantos hombres y mujeres de los cuales nos relata la Biblia y aun hasta nuestros días.

En estos tiempos de tanta oscuridad, de tanta violencia, falta de preocupación de los unos hacia los otros. ¿Cómo queremos que Dios se nos revele como a Abraham y los diferentes Profetas, cuando nosotros estamos encerrados en nuestras propias vivencias y no vemos la preocupación de las personas que están a nuestro lado? Para que Dios nos cuente sus planes y proyectos, debemos caminar con Él, hablar con Él, y más todavía, dejarlo hablar a Él por sobre todas las cosas.

¿Estará Dios dispuesto a contarnos lo que va a hacer Él, a alguno de nosotros?

Muchas veces creemos que nosotros le podemos decir a Dios lo que tiene que hacer, porque quizás a nuestro parecer está equivocado. En alguna oportunidad, alguien cuestionó a Dios, en porque hizo tal o cual cosa, o porque no hizo la otra que la persona pensaba que debía hacer Dios. A lo que yo le dije: “yo no te lo puedo contestar, si en algún momento tendrías la oportunidad de ir al cielo, preguntale a Él”.

Lo cierto es que como Abraham, todos podríamos tener ese trato personal, pero para que eso suceda, debemos aprender más a escuchar, que ha hablar. Por eso vemos que en varias oportunidades Pablo resalta; “le fue contado por justicia”. Dios se muestra tal cual es a quien tiene un corazón dispuesto, dócil, humilde, hambriento de Dios y lleno de fe como la que tuvo Abraham.

En estos tiempos que estamos viviendo, cuando nosotros queremos revelar algún secreto, lo hacemos con quien creemos que no nos va a defraudar. ¿Estará Dios dispuesto a contarnos lo que va a hacer Él, a alguno de nosotros? Para que esto suceda, debemos saber escuchar a Dios, seguir sus consejos, ponerlos en práctica, serle fiel, obedientes y preocuparnos los unos por los otros como lo hizo Abraham, no solo por su sobrino, sino por todos aquellos que se iban a perder en Sodoma y Gomorra.

Hoy todos juntos podamos elevar un clamor por aquellos que no le conocen, y por aquellos que habiéndole conocido, hoy han bajado los brazos y tomaron caminos diferentes. Que cada uno de nosotros podamos seguir a Dios y atraer las vidas que están en oscuridad delante de la Luz de Su Presencia. Dios te Bendiga.