En Contacto con Dios: Somos el Templo de Dios

Nuevamente estamos “En Contacto con Dios”, a través de “Unción para la ciudad”.

En estos días estamos hablando del Templo de Dios, fundamentalmente relacionándolo no al edificio material, sino a cada una de nuestras vidas. Decíamos, que nuestro cuerpo, “es Templo del Espíritu Santo”.

Cuando muchos de nosotros hemos comenzado a edificar nuestra casa, o aquellos que van a vivir en una casa, alquilada o prestada, visualiza desde que la ve, dónde van a ubicar todos los mobiliarios, sea la cocina, la heladera, la mesa, las sillas. Aquellos que pueden hacerlo, ven si pueden tener un televisor, dónde lo instalan, también ven el dormitorio como van a disponer la habitación de acuerdo a la luminosidad. Uno visualiza todo, dentro de sus posibilidades, cómo va a ser la casa donde va a habitar, para que sea lo más confortable posible.

que nuestra vida sea la casa de Dios a través del Espíritu Santo

Espiritualmente, Dios nos pensó como la mejor casa para que habite Su Presencia por medio del Espíritu Santo en todo nuestro ser. Es decir, que nuestra vida sea la casa de Dios a través del Espíritu Santo. No que esté encerrado en una habitación, sino que llene todo nuestro ser, cuerpo, alma y espíritu. Que no quede ningún espacio vacío de nuestra vida donde Él no pueda ocuparlo.

Efesios 4:10 nos dice que: “El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo”.

El vs 13 dice que lo hizo: “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”.

Jesús nos promete que no nos dejara huérfanos y que enviará al Consolador

En Juan 14:16-18, Jesús nos promete que no nos dejara huérfanos y que enviará al Consolador, (que ya está en medio nuestro, sólo tenemos que permitir incorporarlo y esté permanentemente en nuestra vida), para que esté con nosotros.

Él ha prometido llenar todo nuestro ser, Su Casa, para que nos llene con toda Su Presencia, y así el Espíritu Santo nos ayude cada día a edificar nuestro cuerpo, y podamos sentir su compañía cada día en nuestro interior.

Que podamos decir que nuestra vida, es la Casa de la Persona del Espíritu Santo que nos acompaña cada día y nos ayuda a mejorar, si prestamos atención a Su Voz en nuestro ser.

Por eso, te invito a que le demos lugar cada día para conocerlo más, y podamos comprender la grandeza de Dios.

Juan 16:13-15 dice que «el Espíritu Santo nos guiará a toda verdad…”. La Verdad es Cristo y si permitimos que Él nos guie, tenemos la certeza de estar más cerca de Cristo y a través de Él llegar al Padre cada día.

Por eso, nuevamente te digo: “Dios te Bendiga y te guarde. Dios haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia. Dios alce sobre ti Su rostro y te dé, Paz”.