En Contacto con Dios: Que la Semilla caiga en Buena Tierra
— Pastor: Raúl Osvaldo D’Emilio —
Comenzamos una nueva semana, y nos encontramos para compartir la reflexión de este día, para estar “En Contacto con Dios”, por medio del “Ministerio Evangelístico Unción Para la Ciudad”.
En este día, queremos leer un pasaje Bíblico que está basado en Lucas 8:13. Se refiere a una de las parábolas de Jesús, respecto de la actividad del sembrador. En este caso le está revelando a sus discípulos, lo que quiso decir un momento antes. Si nos examinamos interiormente en este día a la luz de este texto, debemos interiorizarnos como hemos recibido la semilla, La Palabra de Dios, y que acción manifestó ésta al momento de caer entre piedras. “Oyeron La Palabra, la recibieron con gozo, pero estos no tienen raíces, creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan”. Esto sucede con muchos en este tiempo. ¿Dónde quedó La Palabra de Dios recibida? “Creyeron por un tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan”. Uno podría decir, que cuanto más debemos aferrarnos a Dios, cuando las cosas se ponen difíciles, otros “se apartan”.
Un tiempo de entusiasmo respecto de La Palabra de Dios, no es siempre una expresión que dura mucho. “La semilla cayó sobre las piedras”, sobre un terreno de poca tierra, comenzó a echar raíces, pero al no tener profundidad, no tener la humedad interior suficiente, crece por un corto tiempo y se secan. Me llama la atención y reitero, que Jesús dice; “en el tiempo de la prueba se apartan”. Cuando más tenemos que creer y aferrarnos a Dios, nuestras raíces no tienen profundidad porque no nos aferramos a quien nutre nuestras vidas. Podríamos decir que si hay durezas en nuestro corazón que impiden que La Palabra de Dios se desarrolle, Él trate con nosotros.
Dios le habla a Israel a través del profeta Ezequiel cap. 11:19b-20ª; “…y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas…”. Vemos aquí que la finalidad de Dios es que La Palabra germine en nuestros corazones. Debemos tener un temor reverente, para que deseemos un crecimiento mejor.
Que el Espíritu Santo trate con nosotros, para que la semilla caiga en una tierra humedecida por Su Palabra, y no en una piedra, donde el sol por su escasa profundidad la secará. Lo único que hará, que en medio de las dificultades pueda permanecer, será cuan crecido estoy en La Palabra de Dios. Para que eso ocurra, pidámosle al sembrador, (Dios), que trate con cada uno nosotros, arando nuestras vidas, procesándonos para ser sensibles a Su Voluntad, para así permanecer y podamos producir una abundante cosecha. Que así sea. Dios les Bendiga.
