En Contacto Con Dios: «La Joya de Oro de David»

— Juan Nieto colaborador del Templo Unción —

Una vez más juntos podemos estar «En Contacto con Dios» por medio de Unción para La Ciudad recibiendo La Palabra de Dios. Ahora te invito a leer en La Biblia el Salmo 16 TLA.

Este Salmo 16 forma parte del grupo de llamado Salmos Mesiánicos, que hablan de Jesucristo El Hijo de Dios, como por ejemplo, los Salmos 2, 8, 22, 24, etc. En el Nuevo Testamento se encuentran versículos de estos Salmos confirmando la obra de Salvación hecha por Jesucristo.

David habla en este Salmo 16 de la vida, la muerte, la resurrección y la ascensión de Jesucristo, se ha llamado a este Salmo «La Joya de Oro de David», porque él estaba mirando a Aquel qué vendría de su linaje a Jesucristo El Hijo de Dios, de quién podía decir «Confiaré en Él y no temeré, Él es mi Salvación».

David podía reconocer sus limitaciones, sin importarle el lugar que estuviera ocupando y le pide a Dios que lo cuide, proteja y guíe, hoy muchas veces vemos actitudes muy diferentes en aquellas vidas que ocupan lugares de autoridad, aún nosotros corremos el riesgo de equivocarnos, agradecemos a quienes nos ayudan, agradecemos a Dios por ser nuestro ayudador.

Al poder ver lo creado como el cielo, las aves, el mar, las montañas, nuestras propias vidas seguramente hemos levantado nuestra mirada hacia arriba buscando la mirada de Dios y decirle «Tú eres mí Dios, Tú llenas mí vida y me das seguridad».

En Dios y en su Palabra encontramos descanso, fortaleza y dirección

Ante lo inesperado y difícil que a veces nos toca vivir, en Dios y en su Palabra encontramos descanso, fortaleza y dirección, «Tus enseñanzas me guían en las noches más oscuras».

Dios ocupaba el primer lugar en la vida de David, eso era su esperanza y su seguridad, así lo expresa: «Yo siempre te tengo presente, si Tú estás a mí lado, nada me hará caer». Cuando decidimos que Dios ocupe el primer lugar en nuestras vidas vivimos con esperanza y seguros, por la obra de Jesucristo esto y mucho más es posible, solo hay que humillarse al buscar de Él, aceptarlo, creer, obedecer, vivirlo y compartirlo.

Te invito a qué podamos orar juntos: Amado Dios tú siempre nos recibes con brazos abiertos y con amor. Todo lo que somos y lo que tenemos lo recibimos de tí, en especial la esperanza y la seguridad para nuestra vida y familia por medio de Jesucristo en quién creemos.

Nos despedimos recordando la Palabra de Dios que nos enseña «TU ERES MÍ DIOS,SIN TÍ NO TENGO NADA»