En Contacto con Dios: La Gloria de Dios nos da Esperanza

Buenos días les damos a todos nuestros hermanos y hermanas, amigos, amigas y simpatizantes del “Templo Unción”. Estamos una vez más “En Contacto con Dios”, para compartir una Palabra de Fe y de ánimo para nuestros días. En medio de tantas divergencias personales que vive nuestra sociedad, la pregunta es; ¿Cómo poder superar esas mismas realidades a futuro? 

En Hebreos 3:1-6, el autor nos hace una semblanza entre Moisés y Jesús. Fundamentalmente habla, de la fidelidad de uno y otro.  ¿Por qué recibió Jesús más gloria que Moisés? Porque Moisés fue un siervo en la casa de Dios, pero Jesús es el constructor de la casa, así como un hijo en ella. (vs. 3b) “…cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo. Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios. Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza”.  

Moisés era un miembro de la familia de Dios, pero Jesús es el creador de la casa, digno de mayor gloria. No es que queremos compararnos con Moisés, en su fidelidad, pero si, cada uno de nosotros como “miembros de la casa de Dios”. Pero si realmente consideramos que es así, es para que demos “testimonio”, de lo que hizo Dios al incorporarnos a “Su Casa”. 

Quizás no alcanzamos a dimensionar el plan de Dios que ha tenido para con nosotros. Ni Moisés, sabía lo que le iba a pasar cuando lo llamó Dios de en medio de la zarza. Él vio el fuego y le llamó la atención, pero no lo dejó pasar. Se podría haber alejado, porque habría visto muchas zarzas ardiendo, pero lo llamativo que esta, “no se consumía”, (Ex. 3:5). 

Moisés podía haber seguido su camino, pero al escuchar la voz de Dios, dijo; “heme aquí”. A partir de ese momento comenzó a experimentar un trato personal con Dios, que lo llevó a liderar al pueblo de Israel, para sacarlo del Egipto y llevarlo por 40 años en el desierto hasta, que dejó preparado a Josué para que lo ingresara a la tierra prometida. “Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que iba a decir” (vs5). Él tenía un trato personal con Dios, por medio del cual recibía todas las instrucciones que luego Aarón eran trasmitidas al pueblo. 

Sí, todo a pesar de los inconvenientes que vivió, pero no podemos negar esa relación personal que tenía y que habla de la fidelidad a Dios en todo momento aun a pesar de sus errores. Pero debemos resaltar, que dio testimonio de todo lo que Dios le mando decir al pueblo, sea bueno o no tan bueno. El autor de Hebreos no hace nada para criticar a Moisés, resalta la fidelidad de Moisés, como siervo, pero solo busca sobreexaltar a Jesús apropiadamente. 

Cristo como Hijo sobre su casa: Moisés fue un siervo fiel, pero nunca fue llamado hijo de la manera en que Jesús lo es. La casa somos nosotros y es Jesús que debe estar en nuestra casa y sobre nuestra casa, Él es la máxima autoridad, si nosotros se lo permitimos. Si nos mantenemos firmes y fieles a Jesús, Dios nos considera parte de Su Familia. Y como parte de ella, tenemos un compromiso que debemos mantener a largo plazo. 

No es en lo emocional, sentimental, momentáneo o humano. Debemos mantener conscientemente el ánimo, valor y la esperanza, que se hace en nuestra declaración de fe, a pesar de los problemas. El vs. 6 de Hebreos 3 termina diciendo; “gloriarnos en la esperanza”. Como dice también Romanos 5:2b; “Gloriarnos en la esperanza de la gloria de Dios”. Cristo está en nuestras vidas y sobre nuestras vidas. Es la Autoridad por excelencia y debemos manifestar la “esperanza en Él” y proclamarla a todos quien la quieran conocer. Este y cada día, es una buena oportunidad que Dios nos da, cuando tenemos la posibilidad de compartir lo que ha hecho nuestro Señor Jesús, en cada uno de nosotros y en quienes le quieran conocer. El “Ministerio Evangelístico Unción Para La Ciudad”, les desea un gran día, este día y cada día. Bendiciones. Pastor Raúl Osvaldo D’Emilio