En Contacto Con Dios: Jesús es la fuente de agua viva
— Juan Nieto colaborador del Templo Unción —
Una nueva semana hemos comenzado y lo hacemos estando «En Contacto con Dios» a través de Unción para La Ciudad renovando nuestra vida con La Palabra de Dios. Ahora te invito a qué juntos podamos leer en La Biblia el Evangelio de Juan 7:37-39 RV 1960.
En los Evangelios siempre vamos a ver a Jesús eligiendo tanto el momento como la forma de comunicarse, para que todos le prestarán atención. «En el último y gran día de la fiesta«, el evangelista habla de la fiesta de los Tabernáculos, es un festival de acción de gracias a Dios, por recordar el amparo, la dirección, la provisión que recibió Israel al pasar por el desierto, acción de gracias por el final de todas las cosechas, era una fiesta para todas aquellas vidas que estuvieran viviendo en la nación, duraba ocho días y en cada día los sacerdotes traían agua en una vasija desde el estanque de Siloé al Templo y lo derramaban en el altar como ofrenda de acción de gracias por el don de Dios del agua, agradecían en oración por la lluvia y recordaban el agua que salió de la roca cuando Israel estuvo en el desierto, esto lo encontramos en el libro de Éxodo 17.
Jesús sólo en ocasiones especiales alzó su voz para enseñar algo muy importante, Jesús es el cumplimiento de todo lo anterior explicado y nos dice «Si alguno tiene sed, venga a Mí y beba», el Señor emplea un elemento físico para enseñar una verdad espiritual, todos entendemos que sin agua no podemos vivir, pues nos da todo lo que necesitamos.
Jesús es la fuente de agua viva, beber del agua que Él nos da es aceptarlo, es creer, es rendir nuestro ser reconociendo que es El Señor y El Salvador de nuestra vida y familia, la vida sin Dios carece de sentido, se va secando, se busca calmar la sed en lugares equivocados y contaminados.
En su Persona encontramos el agua viva
Está invitación de Jesús «Si alguno tiene sed, venga a Mí y beba» es para toda la humanidad, nadie será rechazado, en su Persona encontramos el agua viva.
Un gran poder puede existir antes que se descubra como la electricidad o la energía atómica, el Espíritu Santo ha existido siempre, pero llegó a ser realidad en la Iglesia a partir del día de Pentecostés.
El Espíritu Santo es vital en la vida natural y espiritual, nos ayuda y enseña a vivir la nueva vida en Cristo, sacia nuestra sed de Dios, lo recibimos al creer en Jesús, nos enseña la verdad y a vivir en el propósito de Dios, nos renueva, limpia, restaura, fortalece, nos recuerda el amor incondicional de Dios y su Palabra qué es la Luz para cada día de nuestra vida, nos hace canales de bendición para que toda vida vida conozca a Jesús.
Te invito a qué podamos orar juntos: Jesús gracias por esta invitación qué no haces de venir a Ti y beber de tu agua viva, dónde nadie será rechazado, dónde por la Fe en Ti recibimos y descubrimos la Persona del Espíritu Santo que es vital para nuestra vida.
Nos despedimos recordando la Palabra de Dios que nos «SI ALGUNO TIENE SED, VENGA A MÍ Y BEBA».
