En Contacto con Dios: Jesucristo es el Señor

— Juan Nieto colaborador del Templo Unción —

Una vez más podemos estar “En Contacto con Dios” por medio de Unción para La Ciudad recibiendo La Palabra de Dios.

Te invito a leer en La Biblia Filipenses 2:6-11 TLA. Hemos leído “Como hombre, se humillo a sí mismo y obedeció a Dios hasta la muerte: ¡murió clavado en una Cruz!, la peor forma de morir en ese tiempo; ese sufrimiento, esa humillación tuvo su recompensa “Dios le otorgo el más alto privilegio y su nombre está sobre todo nombre, toda rodilla se dobla ante El y toda lengua confiesa que JESUCRISTO ES EL SEÑOR”.

Nos preguntamos ¿porqué murió Jesús de esa manera? ¿Por qué no vino como Rey? Suficiente tenía con haber dejado su lugar con el Padre y con el Espíritu Santo, como para humillarse más; JESUCRISTO no recibió ningún trato especial por venir al mundo y hacerse hombre. Lo hizo para enseñarnos, para que aprendamos a distinguir entre aquello que tiene valor y lo que no; aquello que parece oro; pero que no lo es.

El verdadero oro es lo que proviene del cielo

El verdadero oro es lo que proviene del cielo, Juan el Bautista declaró “No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo”, hablando sobre Jesús. El verdadero oro es la reconciliación y comunión con Dios, es creer en Jesucristo con Salvador y Señor de nuestras vidas y así nacer de nuevo un hijo o una hija de Dios, es recibir el Espíritu Santo y muchas cosas más.

Nuestro Señor Jesucristo sufrió voluntariamente lo hizo por amor, por la humanidad, por nuestras vidas, por nuestra descendencia en obediencia total al Padre y el propósito final es dar Gloria a Dios; el cual debe ser hoy nuestro propósito.

En el libro de Isaías cap. 45:23 Dios nos enseña: “LO QUE DIGO ES VERDAD Y MI PALABRA NO DEJARA DE CUMPLIRSE. ANTE MI TODOS DOBLARAN LA RODILLA Y ME ADORARAN, ASÍ SERA”.

El cumplimiento de esta palabra es a través de Jesucristo

El cumplimiento de esta palabra es a través de Jesucristo; El nos dejo el ejemplo, nos dejo la enseñanza, no para que suframos; sino para que vivamos mejor, la vida cristiana es el verdadero oro, al reconocer el Señorío de Jesucristo en nuestra vida, que implica la obediencia total y sin reservas, también nuestra entrega a un servicio voluntario de ir donde El nos envía, cuándo El nos envía, para darlo a conocer, para dar a conocer a Dios, por medio del Evangelio; no hay mayor propósito para nuestras vidas que este.

Te invito a que podamos orar juntos.

Jesucristo gracias Tú Eres El Señor, tú amor, obediencia, humillación y entrega me enseñan y me ayudan a vivir mejor y con propósito hoy. Nos despedimos recordando la Palabra de Dios que nos enseña: “JESUCRISTO NUNCA CAMBIA, ES EL MISMO AYER,HOY Y SIEMPRE”.