En Contacto con Dios: Ir a Dios En Todo Momento

— Pastor; Raúl Osvaldo D’Emilio —

Buenos días, tengan todos nuestros hermanos, hermanas, como así también amigos, amigas y simpatizantes del “Templo Unción”. Nos encontramos una vez más por este medio para estar, “En Contacto con Dios”.

Cuan bueno es tener la posibilidad de sostener una relación permanente y constante con Dios. Lamentablemente muchos pierden esa continuidad, y el problema está que después, cada día les cuesta más regresar y perseverar en una comunión más íntima con Dios. Si nos pasa con aquellos amigos, que hemos conocido en nuestra adolescencia o juventud, al pasar los años los hemos dejado de ver, y si en algunos momentos los llegamos a encontrar, parecería que somos desconocidos los unos de los otros, porque el tiempo y las circunstancias de la vida nos fueron separando. Algo similar nos pasa con Dios.

Hemos tenido una relación privilegiada en algún momento y por situaciones personales,  recurrimos a Él, desde Su Trono nos respondió a nuestras necesidades, pero una vez obtenida la respuesta, nos fuimos alejando, hasta casi olvidarnos de Dios. Sin embargo Él no se olvida de nosotros.

En el Salmo 38, David tiene durante todo el mensaje que describe, una situación como la de muchos de nosotros. Ve su condición delante de Dios y de sus semejantes, considera aún como se encuentra en una situación preocupante. Sin embargo y a pesar de todo, termina diciendo en los versículos 21-22, en la Nueva Versión Internacional: “Señor, no me abandones; Dios mío, no te alejes de mí. Señor de mi salvación, ¡ven pronto en mi ayuda!”. ¿Cuantos de nosotros podemos expresar estas palabras hoy? No nos debe avergonzar, ni sentirnos menos que todos, por decir esto.

Dios está dispuestos a ayudarnos, a socorrernos en los momentos más difíciles que estamos pasando, o cuando no sean tan difíciles, siempre está dispuesto a socorrernos. Somos nosotros quienes tenemos que darle permiso para que Él, (Dios), se haga presente. ¿Qué les parece que habrá ocurrido con David en el momento que expresó estas y cada una de las palabras que escribe en el Salmo que mencionamos? Les invito a que lo leamos completo.

Diríamos; Padre, “No me abandones”, en ningún momento de mi vida. “No me abandones”, en mis alegrías, no sea que me crea que por mi voluntad he podido superar los problemas, sino porque Tú eres quien me ha ayudado. “No me abandones”, en mis aflicciones, para que murmure contra Ti. “No me abandones”, cuando me arrepiento, no vaya a ser que pierda la esperanza del perdón. “No me abandones”, en el día de que mi fe este más firme, no vaya a ser que aumente mi orgullo. “No me abandones”, porque sin Tú compañía soy Débil, pero contigo puedo encontrar Fuerzas. Cúbreme en medio de las circunstancias más difíciles y las no tan difíciles, para saber que en Ti puedo esperar cada día la protección que me prometes.

Por eso podemos decir, cómo termina David en este Salmo, y hacer nuestras estas palabras;  “Señor, no me abandones; Dios mío, no te alejes de mí. Señor de mi salvación. ¡Ven pronto en mi ayuda”. Así desea, el “Ministerio Evangelístico Unción Para La Ciudad”, que podamos ir a Dios, en todo momento, para hallar una pronta respuesta de Su Parte y así declarar la Grandeza de Dios cada día. Bendiciones.