En Contacto con Dios: Hacer la Voluntad de Dios

— Juan Nieto, colaborador del Templo Unción —

Una vez más podemos estar «En Contacto con Dios» por medio del Ministerio Evangelístico «Unción para la Ciudad» recibiendo la Palabra de Dios. Te invito a que podamos leer en la Biblia el Salmo 40:4 y 8 RV 1960

«Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza. Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira»

«El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón»

La Palabra de Dios enriquece nuestra vida natural y espiritual. Este salmo 40 es un ejemplo de ello. Somos enriquecidos en la fe, en la esperanza, sobre nuestra paciencia para recibir una respuesta de Dios basada en nuestra oración constante a Él; Dios obra de tal manera siempre, que nos faltan palabras para explicarlo.

Este Salmo 40 es citado en Nuevo Testamento en la epístola a los Hebreos, es un Salmo mesiánico porque habla de la obra del Señor Jesucristo al ir a la Cruz, al morir, al resucitar para vencer a la muerte, al pecado y así por la fe en él toda aquella vida que se arrepiente y cree puede nacer de nuevo como un hijo o como una hija de Dios, como lo hemos mencionado en el anterior devocional.

«Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza». Somos felices al confiar, al creer, al esperar en Dios que nos permite vivir en fe, en esperanza, en seguridad, en la verdad y en la luz. Nuestro Señor Jesucristo es el mayor ejemplo de vida que depositó su confianza en Dios, dejando de lado la vanidad, la mentira, la falsedad.

«El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón». Una vida dedicada a Dios, a su palabra, en obediencia, en fe, que sinceramente se deleita en seguir la voluntad de Dios y que se esfuerza por permanecer en la Palabra con todo su corazón, es lo que nos enseña este versículo.

Toda la vida de Jesucristo fue «he aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad». Hoy como hijos e hijas de Dios, gracias a nuestro Señor Jesucristo, sabemos cómo debemos vivir. A ti, ¿cómo te gustaría vivir?

Te invito a que podamos orar juntos – Dios, hoy muchas vidas y familias creemos, confiamos y esperamos en ti. Jesucristo, Tú eres el ejemplo de vivir en la voluntad de Dios.

Nos despedimos recordando la Palabra de Dios que nos enseña «El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón»