En Contacto con Dios: El lugar que Dios nos dio
Tenemos una nueva oportunidad de estar “En Contacto con Dios” y también por medio de “Unción para la ciudad”.
En estos días, algunos de nosotros, estaremos reuniéndonos con nuestros familiares, y/o amigos. Hagámoslo de manera prudencial, con distanciamientos y cumpliendo con las directivas emanadas de las autoridades competentes, sabiendo que todos, más que nunca debemos ser cuidadosos y no reunirnos con gran cantidad de personas.
Generalmente cuando llegan estas fechas, al reunirnos, en una mesa larga, algunos tienen sus lugares, y otros no saben dónde sentarse. Por ahí nos pasa que ocupamos lugares equivocados.
Jesús, que era muy observador de todo, viendo que en una mesa, donde debían sentarse, algunos elegían los primeros lugares, les manifestó una enseñanza, con un ejemplo en el libro de Lucas 14:7-10, diciéndoles que “no elijan los primeros lugares”.
Generalmente nos pasa a muchos de nosotros esto. Pero también qué avergonzados podemos llegar a quedar si nos dicen, “mira este lugar está reservado para otra persona y lo tenés que desocupar”. Pero que diferente cuando el dueño de casa, ve a los invitados, y encuentra que uno que está sin ubicación lo llama y le dice: “Amigo, pasa más adelante, a un mejor lugar”. ¿Cómo nos sentiríamos nosotros entonces? Alagados, reconocidos, premiados, porque el dueño de casa nos tuvo en cuenta.
Así en este tiempo, Dios no nos quiere ver lejos y sin tener un lugar en la mesa. El nos dice a nosotros, “no te quedes lejos, no te quedes sin un lugar, “Yo te tengo reservado un mejor lugar y nadie puede ocupar tu lugar, sino solamente este lugar es tuyo”.
En este tiempo deseemos el lugar que Dios nos tiene reservado en la tierra, y no lo dejemos vacío, porque es solamente tuyo, mío y de cada uno que desee sentarse en la mesa de los escogidos por nuestro Dios y un día el nos tiene reservado y preparado un lugar en los cielos. Pero para lograr tener ese lugar elegido por Dios para nosotros, debemos saber ocupar nuestro lugar aquí en la tierra. Y no dejarlo vacío.
Lamentablemente, vemos como muchos desaprovecharon la oportunidad, del lugar asignado, porque no solo deseaban los mejores lugares, que no les había sido dado en un principio, sino que además querían el lugar, que ya tenían otras personas.
Debemos saber esperar el momento que el Maestro nos diga: “Amigo pasa más adelante a un lugar mejor”. No nos apuremos, pero tampoco nos quedemos. El que nos da el lugar que debemos ocupar cada uno es Dios. Sepamos actuar a tiempo, sin que se nos pase el tiempo.
Por eso una vez más te digo en este día: “Dios te Bendiga y te guarde. Dios haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia: Dios alce sobre ti su rostro y ponga en ti, Paz”.
