En Contacto con Dios: Echar raíces en el Amor de Dios

— Pastor Raúl Osvaldo D’Emilio —

Tengan un buen día, todos nuestros queridos hermanos y hermanas, amigos y amigas, y quienes circunstancialmente tengan el agrado de leer estas líneas. Estamos una vez más “En Contacto con Dios”, por medio de Facebook del “Templo Unción”, y queremos expresarles nuestro más sincero reconocimiento por acompañarnos en este tiempo, deseando que si de alguna manera les ha sido útil para sus vidas, lo puedan compartir con sus seres más preciados.

De acuerdo al último mensaje del día domingo pasado, (29/08/21), en nuestra reunión Presencial y Virtual, compartimos la importancia de “Desarrollar Raíces Profundas” de acuerdo a lo que leíamos en Efesios 3:17 (NTV). Decíamos que para que esto suceda en una planta, la raíz se introducía en tierra, y la nutria. Que había raíces muy profundas y raíces que se extendían hacia los costados buscando el agua que le permita extraer todos los minerales y pueda la savia alimentar y dar fruto de la misma. Pero en este escrito, queremos referirnos a algo más y mucho más significativo para todo ser humano.

Lo que la raíz representa para la planta o árbol que fuera, es el anclaje que hace que la misma esté fijada al suelo y en la medida que profundice, más fuerte será, porque se alimentará y dará frutos. Pero el versículo no termina ahí, sino que dice: “Echando raíces en el Amor de Dios, y ellas lo mantendrán fuertes”. Bueno, bueno, bueno. Ya la cosa se nos pone mucho más específica y desafiante. No es echar raíces en cualquier lado. No es hacerlo en mis proyectos, ni en mis cualidades, capacidades, talentos o dones. Es “Echar Raíces en el Amor de Dios”, que es lo que nadie puede asemejarse, comparar ni igualar. Porque sigue diciendo: “porque ellas los mantendrán fuertes”. ¿Por qué no somos tan fuertes? Quizás deberíamos preguntarnos primero: ¿Dónde está asentada o afirmada nuestra raíz? Alguno podrá decir, “en el amor…a uno mismo”, sin embargo eso es vanidad, ego, personalismo.

El versículo no termina ahí, sino que dice: “Echando raíces en el Amor de Dios, y ellas lo mantendrán fuertes”

Solo aquellos que estén Fuertes en ese Amor de Dios son lo que le permite permanecer, crecer y nutrirse de todo lo que Él tiene para cada uno. Por eso dice el final del versículo 18: “porque profundo es tu amor” (NTV).

Posiblemente muchos no alcanzamos a comprender lo que Dios pretende de cada persona, de cada uno de nosotros. Dios, no es Dios de superficialidad, sino que es un Dios de las profundidades. En la medida que nuestras raíces busquen en esas profundidades, de conocerlo más, de pasar más tiempo con Dios, en comunión con Él, orando, cantando o escuchando canciones que nos hables de Dios, como así también participando de las reuniones virtuales y mucho más de las presenciales, es allí, donde cada uno va a dar el fruto que Dios espera de cada persona.

Dios no quiere que demos el fruto de otras personas. Cada uno de nosotros tiene cualidades muy personales y distintas los uno de los otros. Busquemos y desarrollemos la o las que nos han sido dadas en “La Profundidad del Amor de Dios”. Bendiciones.