En Contacto con Dios: Compartiendo la Bendición que Dios nos ha dado
Buenos días, tengamos todos. Particularmente a nuestros hermanos, hermanas, amigos, amigas y seguidores de la página del Templo Unción, para estar una vez más, “En Contacto con Dios”, con aquellos que escuchan los audios en los diferentes grupos de la congregación, y los que están publicados en la misma.
Hablábamos en estos días, que las multitudes, después que Jesús ascendió a los cielos, comenzaron a encontrarse con los discípulos, ahora apóstoles, en los cuales Jesús les dejó la responsabilidad con la tarea que habían aprendido de parte de Él, durante tres años medio.
Como resultado de eso, los discípulos, reunidos en Pentecostés, fueron Llenos del Espíritu Santo, y a partir de allí, a ellos también comenzaron a escucharle, a tal punto, que les reconocía que habían estado con el Maestro, pero también Dios se manifestaba a través de ellos.
El Poder de Dios, les respaldaba en toda palabra que lanzaban, como hemos dicho lo que pasó en la puerta del Templo, cuando una persona inválida fue sanada por medio del Poder del Espíritu Santo en las vidas de Pedro y de Juan. Primero tres mil y luego cinco mil recibieron a Jesús, y así sucesivamente fue creciendo el número de cristianos hasta nuestros días, y hasta que Jesús vuelva.
¿Por qué sucedía y sucede esto también en estos tiempos? Porque los primeros discípulos aprendieron e hicieron propios el sentir de Cristo, cuando como dice en el Evangelio de Mateo 9:36; “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas, como ovejas que no tienen pastor”.
El diccionario define compasión de la siguiente manera: «Sentimiento de ternura y lástima por las desgracias de los demás». Si bien Jesús, tuvo ese sentimiento, más también, “dijo a los discípulos”, y les delegó una responsabilidad, vs. 37; “A la verdad la mies es mucha, más los obreros son pocos. Rogad al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies”. No solo les estaba diciendo que oren, sino que ellos serían los que después de que Él partiera, iban a tener la responsabilidad de “pastorear” y tener la misma compasión que tuvo Cristo, y hoy en día eso le corresponde a la iglesia.
Esa misma oración se realiza ahora cuando vemos las multitudes que van de un lado a otro, buscando a quien seguir, y lamentablemente muchos los llevan por caminos de oscuridad.
Hoy nos toca a los verdaderos seguidores de Jesús, que asumamos el compromiso, de guiar a los desamparados, y tratar de contenerlos, si, con una Palabra de parte de Dios, pero también con acciones, demostrando que esa Palabra está “llena de compasión”, por todos los que se sienten abandonados, desprotegidos, humillados y sin recursos para salir adelante, sintiendo en cada uno de nuestros corazones, el mismo sentir que hubo en Cristo, de acuerdo a nuestras posibilidades. Que no sean solamente palabras, sino que sean con hechos evidentes de la Presencia de Jesús en cada uno de nuestros corazones.
Es por eso, que el “Ministerio Evangelístico Unción Para La Ciudad”, les invita a que seamos el fiel reflejo de la Palabra de Vida dada en nuestros corazones, compartiendo la Bendición que Dios nos ha dado con aquellos que se encuentran a la deriva, sin rumbo y sin una solución aparente. Y aquellos que necesitan de Dios, encuentren en este breve mensaje, que Jesús también piensa en ustedes, y les desea lo mejor, y eso es recibiéndolo a Él, en cada uno de sus corazones. Esperando que tengamos una buena jornada en este día, deseamos; Que Dios les Bendiga. Pastor Raúl Osvaldo D’Emilio.
